lunes, 3 de noviembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO II

CAPÍTULO II

-Te amo.-  había susurrado Brayan entre beso y beso.
Sus manos recorrían mi espalda, los costados de mi torso, mi abdomen, mis muslos y volvían a subir por mis caderas; este recorrido lo hizo un par de veces mientras nos besábamos. Yo estaba sentada en él, mis brazos rodeaban su cuello y jugaban con la parte baja de sus cabellos. 
Nos separamos por unos segundos y sonreí.
-Te amo Brayan, te amo como jamás he amado.
Brayan acercó mi rostro al suyo y beso mi nariz para después rozar mis labios con los suyos. Mis manos bajaron hasta su cintura y le quitaron ágilmente la playera, su cuerpo quedo desnudo frente a mi. 
-Así nos vamos a llevar.- dijo antes de quitarme la blusa con rapidez pero con cuidado. 
Me reí, sus manos me hacían cosquillas. Descansó sus manos sobre mis muslos y me miró directamente a los ojos. 
-Te amo Vanesa, te amo con locura.- dijo Brayan con su radiante sonrisa en el rostro. 
Tome sus manos y las puse sobre mi corazón. 
-Esto te pertenece, Hoy, mañana y siempre.
Brayan sonrió y nos volvimos a besar. Sus manos se deslizaron por mi espalda hasta encontrarse con el broche de mi sostén. Con águiles dedos lo desabrocho y lo tiro al suelo. Sus manos siguieron en mi espalda y poco a poco fueron pasando a mi pecho. Acariciaron delicadamente mis senos para después subir a mi cuello y que sus dedos se enredaran en mi cabello. 
-Vamos a la cama.- dije tomando su mano. 
Brayan se dejo llevar. Estuvimos frente a la cama y le quite el pantalón. Cuando la prenda estuvo fuera, mis manos recorrieron sus piernas para quitar el boxer, a continuación mis manos volvieron a recorrer sus piernas, subieron hasta su abdomen y llegaron hasta su cuello. 
-Es tu turno.- le dije seductoramente. 
Brayan mostró una sonrisa picarona y deslizó sus manos de mi cadera a la parte baja de mi espalda. Tomo la parte superior de mis pantalones y los empezó a deslizar hacia abajo. Sus manos fueron bajando suavemente el pantalón, pasando por mis glúteos hasta mis pantorillas, hasta que este quedo fuera. En seguida siguió con los calzoncillos. Sus manos siguieron el mismo camino. Una vez desnudos, Brayan me alzó de la cintura y nos acostamos juntos en la cama. 
-Eres hermosa.-susurro.-Te voy a decir uyn secreto: te pertenezco Vanesa, mi cuerpo y alma te pertenecen.
-Yo soy toda tuya, jamás le perteneceré a nadie más.- dije con una amplia sonrisa.
Inmediatamente nos comenzamos a besar para después unirnos, unir nuestras almas y que ningún mortal pudiera separarnos. Estuvimos juntos toda la noche; riendo, acariciandonos, jugando con nuestras manos, besándonos y haciendo el amor una y otra vez.
-¿Ya lo habías hecho?- mre preguntó Brayan mientras enlazábamos nuestras manos. 
Yo estaba acostada en su pecho, sentía como este subía y bajaba por su respiración y como latía su fuerte corazón. 
-No, es la primera vez que lo hago. Es la primera vez que me entrego a alguien.- admití un poco avergonzada.
-Hey mírame preciosa.- dijo poniendo su dedo índice debajo de mi barbilla para que alzara la vista  nos viéramos directo a los ojos.-Te amo, gracias por darme una oportunidad. Espero que te haya gustado amor.
-Me encanto, no podría haberlo imaginado mejor.- dije para luego besarlo.
Me tomo de la cintura e inesperadamente pero deliciosamente volvimos a hacer el amor.
Esta vez lo hicimos hasta quedarnos sin aliento, quedarnos sin fuerzas, sentir que éramos uno solo. Lo hicimos hasta que los primeros rayos de luz pasaron por la ventana e iluminaron el cuerpo de Brayan. Su piel se volvió como el oro pero aún seguía siendo delicado y me seguía transmitiendo su calor, su dulzura y su pasión. 
-Te amo Vanesa, te amo más que a mi propia vida.- me dijo Brayan antes de besarme.

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