CAPITULO V
-Brayan, suelta a Marcos ya.- dije con el poco aliento que me quedaba.-Él quiere robarme tu amor Vanesa, quiere quitarme al amor de mi vida y no lo voy a permitir.- dijo Brayan en su defensa.
-Yo no...no....- no pude acabar la frase. Me dolía el corazón con solo pronunciar esas palabras.
-Dime que no me amas y me iré para siempre.- dijo Brayan soltando al muchacho.
Marco quedó en el suelo tratando de recuperar el aliento y limpiándose la sangre que salía de su boca y nariz.
-Yo...yo....- tome aire, cerré los ojos y me armé de valor. Al abrir los ojos solté- Yo no te amo Brayan.
Nos quedamos en silencio. Brayan veía mis ojos, en su rostro mostraba la incredulidad.
-No te amo, ahora aléjate de mi y de Marco.- dije ayudándo a la víctima a levantarse.
-No puedo creerlo, no puedo aceptarlo. Al besarte en la tienda sentí como disfrutaste el beso, así que no te puedo creer.- dijo Brayan acercándose a mi.
-Aléjate de ella.- susurro Marco.
-Tú no te metas maldito.- Brayan lo fulminó con la mirada.
-No le hables así. No te atrevas a hablarle de esa forma a mi chico.- dije, la voz me tembló pero al parecer solo yo me había percatado.
-¿Tu chico?- preguntó Brayan lentamente.
-Así es, y la defenderé con mi vida de personas como tu.- dijo Marco poniéndose de pie lentamente pero con la cabeza en alto.-No vuelvas a tocarla.
-Vanesa yo....- el chico no pudo acabar la frase. Sus ojos fueron de Marco a mi.
-Vete, vete, vete. No lo hagas más difícil.- supliqué viendo la tierra y aguantando las lágrimas que morían por salir.
-Me iré pero quiero que sepas que siempre te amaré, siempre.- dijo Brayan antes de partir.
Brayan dio media vuelta y se fue al sur. Supuse que iba a su casa o a un hotel o a donde el viento lo llevara.
-Vamos, te llevare a mi casa.- dije pasando mi brazo debajo del suyo para ayudarlo.
Caminamos en silencio y lentamente hacia la casa. Al llegar, saqué con cuidado las llaves y lo lleve al sofá. Fui por un vaso con agua y el botiquín de primeros auxilios.
-No te muevas.- dije limpiando sus heridas.
-Serás una magnífica doctora.- dijo Marco de repente.
Sonreí suavemente y comencé a sonrojarme.
-Gracias, eso espero.
Volvimos a quedar el silencio hasta que terminé de limpiar sus heridas y quedara limpio.
-¿Quiéres algo de comer?- pregunté yendo a la cocina.
-No gracias.- dijo Marco incorporándose.
-No te pares, te vas a lastimar más y puedes abrir tus heridas otra vez.- dije poniendo mis manos sobre su pecho.
Entonces recordé como había tocado el pecho de Brayan en el hospital. Se sentía tan diferente al de Marco. El de Brayan era fuerte pero no en exceso mientras el de Marco estaba ligeramente marcado.
-Ve a sentarte.- dije viendo mi mano. Mi cuerpo no tuvo la misma reacción como con el pecho del otro hombre.
-Espera.- dijo Marco antes de tomarme por la cintura y acercarme a su cuerpo.-¿Quiéres ser mi novia?- me preguntó el chico a escasos centímetros de mi rostro.
Nos miramos por unos segundos. Por mi mente pasó el rostro de Brayan pero sabía que debía olvidarlo.
-Sí, me encantaría.
Marco sonrió y acercó su rostro al mío hasta besarnos. Nos besamos durante varios minutos. Fue un beso largo y apasionado aunque no se podía comparar con el beso de Brayan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario