CAPÍTULO IV
Vi como se alejaba Brayan y entraba a la oficina de mi padre. Se podía ver como sus manos temblaban.
-¿Nos vamos Vanesa?- me preguntó Marco con una sonrisa.
-Claro, vámonos.- dije distraida.
Sonreí y nos despedimos de mi padre que seguía viendo los papeles.
-Cuídala mucho muchacho, es mi tesoro más preciado.- dijo mi padre sin alzar la vista de los papeles.
-Claro que si señor, la cuidaré con mi vida.- dijo Marco viéndome directamente a los ojos.
Me empecé a sonrojar y desvié la mirada.
-Será mejor que nos vayamos.- dije apresurando a Marco para evitar volver a ver a Brayan.
No quería ver a Brayan, tenía que olvidarlo, él estaba comprometido y ya tenía una vida. Con el paso del tiempo, él me olvidaría y yo tendría que hacer lo mismo.
Comencé a caminar sin fijarme realmente por donde iba. Estaba pensando en Brayan hasta que una mano tomo la mía. Volteé espantada y al ver a Marco sujetando mi mano me quedé sin habla, sin aliento.
-Perdón si te incomodé.- dijo Marco soltando mi mano apenado.
-No te preocupes.- dije desviano la vista de los suyos.
-No te atrevas a volver a tocarla.- dijo una voz masculina en un susurro.
Ambos buscamos al dueño de la voz y me asombré cuando vi a Brayan salir de la oficina.
-¿Qué?- preguntó Marco, provocándolo.
-No vuelvas a tocarla.- repitió Brayan más alto.
-Brayan...- empecé a decir pero él alzó su mano para callarme.
-Tengo que decirte algo Vanesa, y ya no lo guardaré más.- dijo el chico viendome directamente a los ojos.
-Dime, ¿qué es lo que ya no puedes guardar más?- pregunté acercándome más a él.
-Lo que tengo que decirte es que te amo como jamás he amado. Te amo más que a la chica que dice estar comprometida conmigo. Nunca había sentido esto, no había sentido la necesidad de estar al lado de alguien. Nunca había estado nervioso al hablarle a una chica. Contigo todo es diferente. Estoy nervioso cuando te veo, no se que decirte, me tiembla la voz, mi corazón late a mil por hora cuando te acercas a mi, al ver tu rostro mi corazón se enciende y al ver tus ojos el tiempo se detiene. Me siento vacío si no te tengo a mi lado y te extraño a cada momento que no te veo.
Me quedé con la boca abierta. No sabía que decir, que hacer. ¿Le digo lo que siento por él? ¿Le digo como me siento a su lado? No, tengo que olvidarlo, tengo que seguir adelante, tengo que encontrar a alguien más.
-Brayan yo...- empecé a decir pero Brayan me tomo del rostro y se acercó tanto a mi que nuestros labios se tocaron.
Nos besamos lentamente y poco a poco el beso se fue haciendo más intenso.
-¡Brayan suelta a mi hija ahora mismo!- exclamó mi padre furioso.
Su rostro estaba rojo y sus manos en puños. Sus ojos no se despegaban de los ojos de Brayan.
-Padre...
-No quiero escuchar nada. Marco lleva a mi hija a mi casa y no quiero que la dejes sola, no quiero que él se acerqué a ella.- ordenó mi padre señalando a Brayan.
-Claro señor, yo la cuidaré. Será mejor que nos vayamos.- me dijo Marco tomando mi brazo y llevándome a la salida de la tienda.
-Deja a la chica en paz.- dijo Brayan acercándose a nosotros.
-No des un paso más muchacho. No te quiero cerca de mi hija, no te quiero cerca de Vanesa.- exclamó mi padre fulminando con la mirada al amor de mi vida.
Salimos de la tienda y nos dirigimos a mi casa. Ibamos a la mitad del camino, cuando un hombre jaló la espalda de Marco y lo tiró. Empezaron a pelear mientras yo trataba de quitar al agresor. Al ver su rostro me quedé atónita.
Aiko me gusta tu historia, aunque ese Brayan....... Espero que la historia se ponga mas ..... (ya sabes) jaja también espero las m&m's azules
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