jueves, 27 de noviembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO IV

CAPÍTULO IV

Vi como se alejaba Brayan y entraba a la oficina de mi padre. Se podía ver como sus manos temblaban.
-¿Nos vamos Vanesa?- me preguntó Marco con una sonrisa.
-Claro, vámonos.- dije distraida. 
Sonreí y nos despedimos de mi padre que seguía viendo los papeles. 
-Cuídala mucho muchacho, es mi tesoro más preciado.- dijo mi padre sin alzar la vista de los papeles. 
-Claro que si señor, la cuidaré con mi vida.- dijo Marco viéndome directamente a los ojos.
Me empecé a sonrojar y desvié la mirada. 
-Será mejor que nos vayamos.- dije apresurando a Marco para evitar volver a ver a Brayan.
No quería ver a Brayan, tenía que olvidarlo, él estaba comprometido y ya tenía una vida. Con el paso del tiempo, él me olvidaría y yo tendría que hacer lo mismo. 
Comencé a caminar sin fijarme realmente por donde iba. Estaba pensando en Brayan hasta que una mano tomo la mía. Volteé espantada y al ver a Marco sujetando mi mano me quedé sin habla, sin aliento.
-Perdón si te incomodé.- dijo Marco soltando mi mano apenado.
-No te preocupes.- dije desviano la vista de los suyos. 
-No te atrevas a volver a tocarla.- dijo una voz masculina en un susurro.
Ambos buscamos al dueño de la voz y me asombré cuando vi a Brayan salir de la oficina.
-¿Qué?- preguntó Marco, provocándolo.
-No vuelvas a tocarla.- repitió Brayan más alto.
-Brayan...- empecé a decir pero él alzó su mano para callarme.
-Tengo que decirte algo Vanesa, y ya no lo guardaré más.- dijo el chico viendome directamente a los ojos.
-Dime, ¿qué es lo que ya no puedes guardar más?- pregunté acercándome más a él. 
-Lo que tengo que decirte es que te amo como jamás he amado. Te amo más que a la chica que dice estar comprometida conmigo. Nunca había sentido esto, no había sentido la necesidad de estar al lado de alguien. Nunca había estado nervioso al hablarle a una chica. Contigo todo es diferente. Estoy nervioso cuando te veo, no se que decirte, me tiembla la voz, mi corazón late a mil por hora cuando te acercas a mi, al ver tu rostro mi corazón se enciende y al ver tus ojos el tiempo se detiene. Me siento vacío si no te tengo a mi lado y te extraño a cada momento que no te veo. 
Me quedé con la boca abierta. No sabía que decir, que hacer. ¿Le digo lo que siento por él? ¿Le digo como me siento a su lado? No, tengo que olvidarlo, tengo que seguir adelante, tengo que encontrar a alguien más. 
-Brayan yo...- empecé a decir pero Brayan me tomo del rostro y se acercó tanto a mi que nuestros labios se tocaron. 
Nos besamos lentamente y poco a poco el beso se fue haciendo más intenso.
-¡Brayan suelta a mi hija ahora mismo!- exclamó mi padre furioso. 
Su rostro estaba rojo y sus manos en puños. Sus ojos no se despegaban de los ojos de Brayan. 
-Padre...
-No quiero escuchar nada. Marco lleva a mi hija a mi casa y no quiero que la dejes sola, no quiero que él se acerqué a ella.- ordenó mi padre señalando a Brayan.
-Claro señor, yo la cuidaré. Será mejor que nos vayamos.- me dijo Marco tomando mi brazo y llevándome a la salida de la tienda.
-Deja a la chica en paz.- dijo Brayan acercándose a nosotros.
-No des un paso más muchacho. No te quiero cerca de mi hija, no te quiero cerca de Vanesa.- exclamó mi padre fulminando con la mirada al amor de mi vida.
Salimos de la tienda y nos dirigimos a mi casa. Ibamos a la mitad del camino, cuando un hombre jaló la espalda de Marco y lo tiró. Empezaron a pelear mientras yo trataba de quitar al agresor. Al ver su rostro me quedé atónita. 

1 comentario:

  1. Aiko me gusta tu historia, aunque ese Brayan....... Espero que la historia se ponga mas ..... (ya sabes) jaja también espero las m&m's azules

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