lunes, 29 de diciembre de 2014

Un nuevo amanecer

29 de diciembre

Hablar con la conciencia a veces confunde. Ya que creíste tener la respuesta, escuchas esa vocecita y todo vuelve a estar mal. Ya no sabes que pasa ni que quieres.
Por suerte, eso creo, mi conciencia esta en silencio. Aún no ha hablado pero mi mente jamás podrá dejar de pensar, de imaginar y de suponer. ¿Qué es lo que debo hacer? ¿Alejarme o seguir? ¿Buscar otro camino? No tengo ninguna respuesta, lo cual me causa demasiados conflictos. Quiero volver a enamorarme, volver a sentir esa hermosa sensación de amor, sentir que eres importante y especial para alguien. Y creo que me empiezo a enamorar; soy la chica más cursi que pueda existir: un poema, unas rosas, unos chocolates, que pase las horas platicando contigo....eso me enamora, ese es mi punto débil.
Mi corazón esta herido, eso ya lo sabían, y alguien lo esta arreglando y se lo agradezco pero ¿qué pasaría si no lo puede arreglar? ¿si lastimo al chico que se esta arriesgando por mi? Es lo que menos quiero pero ahora me pongo: ¿qué es el amor? Es una pregunta que tiene mil respuestas, todas son diferentes pero al mismo tiempo son iguales. Es un tema que no voy a discutir porque jamás nos pondríamos de acuerdo pero no puedo negar que es una pregunta que pasa por mi cabeza.
El amor te hace hacer cosas locas, cosas que nunca imaginaste que harías o dirías pero ahí estas, haciendo esas locuras.
Hoy alguien me dijo: en la guerra y en el amor todo se vale. ¿Cuánto estamos dispuestos a dar por esa persona que amamos? ¿Por esa persona que se aparece en nuestros sueños y se los roba? He soñado muchas cosas con algunas personas. Unos sueños son locos, otros apasionados, otros graciosos y otros tristes.
¿Qué significa soñar con un amigo? ¿Significa que te gusta? Creo que los sueños nos muestran lo que deseamos, lo que más anhelamos, lo que no queremos aceptar. Hace un par de noches, un amigo me robo el sueño. Antes de dormir me pidió que soñara con él y así fue. No controlo mis sueños, no controlo lo que quiero soñar. Él estuvo en el sueño, un sueño agradable y cálido. Un sueño que me gustaría hacerlo realidad aunque no se si él también quiera.
También he soñado con U, no se me ha olvidado ese hombre. Nos hemos unido mucho estos días, ha sido muy atento, tierno y caballeroso...como ya les dije, todas estas cualidades en los hombres me gustan. Sin embargo, R ha estado en uno que otro sueño; haciéndome reír.
Extraño mucho a ese chico, hace 2 años que no veo a R y la verdad me gustaría verlo. Abrazarlo y tratar de recuperar todo el tiempo perdido. Con él puedo ser yo, puedo imaginar sin temor y contarle mis locuras y se que no me juzgará. Como ya he mencionado, siempre me apoya y escucha. A veces creo que lo molesto demasiado y en otras ocasiones lo hago reír sin parar. Nuestra relación es rara pero me gusta.
Quisiera conocer a U en persona; ver como es, como habla, como actúa...aunque creo que será el mismo chico tierno con el que he hablado estos días. Aún así quiero conocerlo más, quiero conocerlo en persona y tal vez eso resuelva muchas preguntas.
No he hablado con mi conciencia pero si con un sacerdote, creo que él ayudará más que mi voz interior. No hablamos específicamente de mis problemas pero me ofreció su ayuda y confianza. Quizás él este aquí para ayudarme, para aclarar mi camino e ir resolviendo los misterios de la vida y de mi destino. Quizás él aclare y tranquilice mis locas ideas.

sábado, 27 de diciembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO XIV

CAPÍTULO XIV

Me quedé sorprendida al igual que Sara. Nadie se esperaba que Brayan fuera a termina su compromiso con la actriz. La pantalla se quedó congelada en el rostro de Brayan mientras la conductora del programa daba su opinión del asunto. No dieron muchos detalles de la reacción de la prometida pero todos nos podíamos imaginar como estaba: furiosa, decepcionada, avergonzada.
Nuestra actriz Sara Macconi era una persona explosiva y no le gustaba perder. Era obvio que había perdido el amor de Brayan y por eso él quería terminar el compromiso. No pasaron las razones de Brayan para suspender la boda pero yo ya las sabía; yo era esa razón.
Si Sara ya sabía todo lo que había pasado entre nosotros entonces ahora me odiaba y no me sorprendería que me quisiera matar. Le quite su gran oportunidad para ser millonaria, para asistir a fiestas de lujo, tener una muy buen posición económica y poder presumir que era la Sra. Solares.
Todas las chicas deseaban casarse con Mario; era guapo y rico, no se podía pedir más para un esposo. Para tranquilizarme, cambie de canal. Comencé a ver una película pero mi mente estaba en otra cosa. Pensaba en el rostro de Sara al escuchar la noticia, el rostro furioso de Brayan al enfrentarse a su prometida, el rostro triste de Marco al salir de la habitación. El último pensamiento me sorprendió, no lo esperaba. No había pensando tanto en Marco y eso me asustaba.
Mi conciencia no estaba limpia, había lastimado a muchas personas en tan poco tiempo. ¿Eso era posible? Al parecer si.
-¿Cómo te sientes?- me preguntó una enfermera al entrar a la habitación.-Hay un chico afuera que quiere pasar.- dijo mientras revisaba mis signos vitales.
-¿Quién es?- pregunté aunque mi corazón ya sabía quien era.
-El diseñador Solares. Se ve muy pálido.- dijo la enfermera dándome un poco de agua.
-No quiero ver a nadie, quiero descansar. ¿Le podría informar?- pregunté viendo los ojos azules de la mujer.
-Claro, yo le digo.- respondió con una sonrisa y salió del cuarto.
Apague el televisor y cerré los ojos. Trate de alejar todos los pensamientos de Brayan, Sara y Marco. Solo quería descansar, pensar en mi por un momento. Hace mucho que no pensaba en mi, en lo que quería, en como me sentía...necesitaba un tiempo para estar sola.
Me hubiera gustado tomar el carro e irme lejos. Salir de la ciudad por unos días y estar en la naturaleza. Había unas cabañas a las afueras de la ciudad donde todo era tranquilo. Ahí iba Leo a pensar, iba para aclara sus ideas.
Recuerdo un día que salió de la casa con una maleta, estaba decidido a dejarnos. Le supliqué que no se fuera, que se quedara conmigo.
-No puedo hermanita, tengo que estar solo un tiempo. Volveré.- fueron sus últimas palabras antes de partir y dejarme completamente sola por una semana.
A su regreso, mis padres le cerraron la puerta de la casa en la cara pero yo le abrí la ventana que daba a la calle. Se trepó al árbol y por fin alcanzó la ventana. Hubo varias ocasiones en que casi se caía pero logró mantener el equilibrio.
-Gracias Vane.- dijo al estar dentro del cuarto.
Lo abracé fuerte, no lo quería solar. Él era mi mejor amigo, era la única persona que me conocía bien, que sabía como me sentía. Lo extraño demasiado, me hace mucha falta. Sus consejos eran buenos, a veces locos pero al final eran buenos. Era un grandioso hombre con una estupenda vida por delante. Tenía muchos sueños, muchos proyectos que quería realizar. Siempre buscaba el bienestar de los demás. Por eso estaba estudiando relaciones internacionales, por eso había ido a Rusia. Tenía un amigo ruso y ambos estaban creando un magnifico proyecto. El primer lugar donde iban a poner en práctica su idea era en el país de origen del amigo; esa es la razón por la que viajó a Rusia y nunca volvió. Fue a salvar vidas sin embargo, perdió la suya. Creo que la muerte de mi hermano me inspiró para cambiar mi carrera. Cuando Leo murió yo tenía 17 años, iba en preparatoria. Quería ser bióloga marina pero con su muerte decidí ser doctora y salvar vidas para que las familias no tuvieran que pasar por lo que nosotros pasamos. Aunque también decidí esa profesión para continuar con el legado de mi hermano de salvar vidas pero en otro modo. Leonardo me inspiró en muchas cosas, era mi héroe, mi ejemplo a seguir. No es fácil decirle "adiós" a una persona tan importante. Quería que se sintiera orgulloso de mi pero por alguna razón siempre sentía que lo defraudaba y aún estando muerto lo defraudé.  

Un nuevo amanecer

27 de diciembre

Han pasado varias cosas. No he vuelto hablar con A pero cada vez hablo más con U. Las pláticas son divertidas y siempre estoy sonriendo al hablar con él. Hablamos de todo, de cada loca idea que se nos ocurra. El tiempo pasa rápido al hablar con U; comenzamos a platicar a las 9pm y terminamos hasta la 1 o 2 de la mañana.
No se si él se divierta como yo cuando hablamos, si él también disfruta las pláticas pero espero que si, espero que él sienta lo mismo que yo.
Es difícil describir mis sentimientos, siempre lo es. En ocasiones un "te quiero" no basta, un "te amo" se queda corto para todo lo que sientes por esa persona. Sin embargo, son las palabras más cercanas para expresar lo que pasa por nuestros corazones.
¿Cuando es el momento adecuado para decirle a esa persona "te amo"? ¿Al ser novios? ¿Al conocernos más? ¿Ahorita? Tantas preguntas y no tengo la respuesta, es un gran defecto mío: siempre me pregunto todo y luego no puedo conseguir todas las respuestas, o al menos las respuestas completas.
R me tranquiliza y hace que mi cabeza piense bien. A veces decimos tantas locuras y tantos sueños que tenemos. Me hace ver las cosas diferente, hace que mi cabeza piense bien y siempre me hace sentir que tengo su apoyo. Le agradezco por siempre escucharme, ahorita me doy cuenta que a veces le toca escucharme enojada, molesta y en ocasiones furiosa, pero siempre está ahí cuando lo necesito, cuando necesito hablar con alguien y decir todo lo que siento, todo lo que me molesta o todo lo que me alegra. Apoya mis planes por más locos que sean, siempre me brinda una mano. Es difícil describir nuestra relación; es una relación un poco rara, como nosotros, pero me agrada y no quiero perderla.
Y con U, bueno que les puedo decir. Platicamos y reímos, nos molestamos y volvemos a reír. Hemos tenido algunos problemitas por A pero creo que con el tiempo se irán acabando.
Tengo que olvidarlo, tengo que seguir adelante. Él lo dijo: será difícil pero saldré adelante.
Y creo que así debe ser, saldremos adelante, seguiremos nuestros caminos y construiremos nuestras vidas.
Son cosas que le he dicho a U. A seguirá su camino y yo el mío. El crecerá como persona al igual que yo, ambos iremos tras nuestros sueños y cumpliremos nuestras metas. Los recuerdos se quedarán y serán buenos momentos; ahora hay que crear otros momentos, hay que añadir más recuerdos hermosos con otras personas.
He madurado con todo esto, veo otras cosas que antes no las veía. Siento que he crecido. No les puedo decir que no seguiré soñando porque les mentiría, así soy yo, soy una chica soñadora. Si U me quiere entonces tendrá que querer a esta chica soñadora, esta chica loca, esta chica que trabaja y lucha por sus sueños.
Los sueños son los que nos dan esa fuerza para seguir adelante, ese impulso para superar todos los obstáculos. Mis padres me han educado así, a cumplir  mis sueños, alcanzar mis metas, no esperar a que alguien me resuelva la vida, no esperar y ver lo que la vida me tiene para mi...si no ir tras lo que quiero para mi vida, ir tras mis sueños, tras mis metas. Desde chiquita he trabajado para comprarme lo que quiero. Al principio era comprar algún helado, alguna cosa que me gustara y que en realidad no necesitara. Ahora, es comprar ropa, libros, cambiar mi lap top y mi celular, comprar cosas que quiero. No me gusta depender de alguien; he aprendido a sacrificar cosas para conseguir otras, ha trabajar para ganar dinero y pagar deudas.
Claro que por eso no dejo de salir con mis amigos, no dejo de hacer lo que me gusta y darme de vez en cuando un gustito. No dejo de soñar, de imaginar y de crear.
U empieza a conocerme, empieza a conocer esa chica soñadora, esa chica que en su mente crea mundos distintos al nuestro, crea mil y un historias. Espero que no se arrepienta de haberme conocido, de querer a alguien así.
No les puedo decir lo que pasa por la mente y el corazón de U. No puedo saber eso, solo se lo que me ha dicho. Ha dicho que me quiere mucho, que he formado parte de su vida...y mucho más.
Y lo cierto es...lo cierto es que U también ha formado parte de mi vida, ha entrado a mi corazón y también lo quiero mucho.

martes, 23 de diciembre de 2014

Un nuevo amanecer

23 de diciembre

Al darle el último adiós no he hablado con mi novio, perdón, mi "ex novio". Duele pronunciar esas palabras pero creo que ahora esa es mi verdad.
Pienso en todo lo que hablamos, en la vida que imaginamos y ahora me duele mucho, quería hacer realidad esos sueños. 
Cada beso lo disfrute, cada caricia, cada "te amo" me alegraba el día. 
Queríamos huir, hacer nuestra vida juntos lejos de esta ciudad. Teníamos tantos planes, tantas ilusiones...¿dónde quedaron? 
No les negare que aun lo amo, es una persona muy importante para mi. Sin embargo, esta el nuevo chico. Empieza a tocar más mi corazón, empieza a ser parte de mi vida.
Nuestro amigo en común trata de alegrarme, me dice que piense bien lo que voy hacer, que yo no he lastimado a nadie y que aclare mis sentimientos. Entre broma y broma para sacarme una sonrisa, me dice a quien elegiré: a mi ex, al nuevo o a él. 
Creo que es muy complicado contar mi historia sin nombres, aunque tampoco quiero ponerlos. Entonces habrá iniciales; mi "ex novio" tendrá la letra A, el nuevo chico tendrá la letra U, nuestro amigo que nos presento (a U y a mi) tendrá la letra R....y así les iré diciendo conforme vayan saliendo las personas. 
Bien, volviendo a mi dilema. R trata de alegrarme, es como un hermano mayor para mi, me lleva 10 años entonces si pasa como mi hermano. Él es muy gracioso y siempre que estoy aburrida puedo molestarlo y se que no se va a enojar, se que puedo confiar en él. Desde que nos conocimos fuimos "novios de chocolate". Siempre me saca una sonrisa cuando más la necesito, me escucha y me da consejos. Es una persona muy importante para mi, es mi novio de chocolate, es mi conciencia. 
Ayer hable con U. Me dijo que tenía miedo, no estaba molesto conmigo...simplemente tenía miedo. Me sentí tranquila al saber que no había arruinado nuestra relación.
Creo que todo va bien con U, con R ni se diga pero con A...no puedo decir lo mismo. Ambos estamos afectados y dolidos. Es extraño no enviarle mensajes cada 5 minutos diciéndole cuanto lo quiero, cuanto lo extraño. Es raro no ver en mi celular sus mensajes. 
Tendré que acostumbrarme a ello aunque me parta el alma. 
Todo va a cambiar....espero que todo sea para bien. 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Un nuevo amanecer

22 de diciembre

Hoy cerre un capítulo de mi vida. Hoy le dije adiós al amor de mi vida; no se si haya sido lo correcto pero era necesario...supongo.
Hace unas horas estaba segura de que tenía que seguir adelante, ahora mi corazón lo extraña y se siente vacío pero hay que seguir.
Fue mi primer amor, un dulce amor. No me arrepiento de nada, fueron 4 meses excelentes a su lado pero hubo un problema que cambio todo. 
No están para saberlo ni yo para contarlo pero hubo una mentira, un engaño que mi corazón no pudo resisitir. Una parte de mi quería superarlo y seguir con él como si nada, y la otra quería dejarlo. No era lo mismo, muchas cosas cambiaron como el vernos, el hablarnos. Estaba prohibido dirigirnos la palabra, vernos era un delito para mi familia. 
"Estas loca, es muy grande para ti." Me decía mi madre.
"Si fueran 3, máximo 5 años lo podría aceptar. Pero no 11 años." Decía mi padre.
El caso es que yo lo amaba a pesar de todo. Lo amaba a pesar de tener un hijo, a pesar de que tenía esa enorme responsabilidad. 
Mi corazón estaba en un dilema; seguir con él o dejarlo.
Había tomado la decisión de intentarlo otra vez, tratar de que todo fuera como antes pero no esperaba a un nuevo chico. 
La distancia con mi novio me afectaba, al hablar ya no sentía lo mismo, sentía que nos alejábamos lentamente. Entonces el nuevo chico apareció. 
Un amigo nos presento, no en persona pero comenzamos hablar todo el tiempo. A mandarnos mensajes, bromear, molestarnos, reír y divertirnos. Al platicar con mi nuevo amigo me di cuenta que me divertía mucho, era muy agradable platicar con él. 
Pasábamos horas platicando y riendo hasta que un día pronunció unas palabras que me impactaron: me gustas mucho.
Esas palabras hicieron que mi corazón empezara a dudar de todo, a dudar de lo que sentía. 
No podía responderle que también me gustaba pues ni yo sabia que sentía, no lo sabia hasta ayer. 
Con mi novio las cosas no iban tan bien y ya no sabia que teníamos; no eramos novios formales pero pensábamos que así era.
Ayer platicando con el nuevo chico me di cuenta que de verdad me agradaba platicar con él; era honesto y sincero. En unos días empezó a curar la parte de mi corazón que estaba dañada por las mentiras. Empezó a entrar en mi, me empezó a gustar.
Gran dilema, lo se, como podía gustarme alguien más si amaba a mi novio. Yo aun no lo entiendo.
Hoy al decirle adiós a mi novio, al decirle que nos teníamos que separar, que me empezaba a gustar alguien más, que tenía que experimentar nuevas cosas, tenía que salir con otros chicos....mi corazón se hizo pequeño, las lagrimas no dejaban de brotar de mis ojos. Cuando me decía que iba a ser doloroso pero iba a salir adelante, me partía el corazón . No quería dejarlo, quería estar con él toda mi vida pero el nuevo chico, mi nuevo amigo ya estaba en mi corazón. 
Ayer platicamos hasta tarde, comenzamos a preguntar y respondíamos con la verdad. Dijo que me visitaría todos los días a pesar de tener que cruzar la ciudad entera, que hablaría con mis padres para decirles que quería estar a mi lado para hacerme feliz, me dijo que me robaria para escapar y vivir en la playa. 
Lo siento pero soy una chica soñadora. Esas palabras fueron llegando a mi hasta que se quedaron en mi mente. 
Al oír sus respuestas me di cuenta que de verdad me quería y yo también le estaba tomando un fuerte cariño. 
Así que tome la decisión más difícil de mi vida, decir adiós a mi primer amor e intentar curar las heridas de mi corazón. 
Así que estoy aquí, sentada en un sofá, sin poder demostrar lo triste que estoy por la despedida, sin poder llorar a gusto y sacar todo lo que esta dentro de mi. Sin embargo, debo seguir adelante, tengo que crecer y aprender de mis experiencias. Tal vez el nuevo chico pueda curar mi corazón y pueda cerrar esas heridas que tengo.
Creo en el destino, creo que por algo pasan las cosas, así que disfrutare todo lo que la vida me de y sonreiré ante los problemas que se presenten. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO XIII

CAPÍTULO XIII

-¿Qué fue eso?- preguntó mi padre al ver como la puerto se cerraba.
-Fue un hombre al que le rompí su corazón. Lo traicioné, traicioné el amor que me tenía. Jamás me lo va a perdonar, no creo que lo olvide.- dije viendo las sábanas y jugando con mis dedos. 
-Que te puedo decir yo hija, nunca fui un experto en el amor. Me sorprende como tu madre me amó.- respondió acercándose a mí.
-Vane...hiciste lo correcto, hiciste lo que dictaba tu corazón.- agregó Brayan tocando mi hombro. 
-A ti te agrada todo esto. Te hace feliz el saber que mi hija terminó con ese gran muchacho.- dijo mi padre molesto. 
-No me agrada ni me hace feliz. Una persona salió lastimada, debo admitir que no me caía bien Marco pero tampoco le deseo ningún mal.- respondió Brayan tranquilo.
-Esto es mi culpa. Si hubiera sido honesta con él nada de esto hubiera pasado.- dije en un susurro.
Había jugado con los sentimientos de Marco, lo había utilizado para olvidar a Brayan y ahora lo había lastimado. Él no se merecía nada de esto. 
-Vane, ¿puedo hablar contigo a solas?- me preguntó mi padre tomando mi mano.
-Los dejaré solos. Estaré afuera por si me necesitan.- se despidió Brayan.
Al quedarnos solos mi papá me dijo lo que pensaba:
-Vane creo que tienes que pensar bien las cosas. Brayan ya tiene una vida, está comprometido y tiene otras obligaciones. No creo que puedas arreglar las cosas con Marco pero deberías intentarlo. Lo que yo pienso es que necesitas un tiempo para ti, pensar que es lo que quieres y a quien amas. Yo te veía bien con Marco aunque tu mirada es diferente cuando estas con Brayan. No te puedo decir que hacer pero te puedo guiar y aconsejar. Quiero lo mejor para ti hija, siempre estaré para ti. Te quiero mucho Vane.
Al decir eso, se puso de pie y me dio un tierno beso en la frente. Se dirigió a la puerta y me dejo sola para que pudiera pensar en lo que iba hacer.
Amaba a Brayan y quería estar con él toda mi vida pero tenía bastantes compromisos como Mario Solares. Le había tomado cierto cariño a Marco; era una excelente persona, atento, cariñoso, amable, trabajador, estudioso....en resumen era un ser extraordinario. Sin embargo, una parte de mi necesitaba estar un tiempo sola.
Tenía que tomar una decisión aunque en ese preciso instante no podía pensar claro. Tome el control y encendí la televisión. Comencé a cambiar los canales hasta que apareció el rostro de Brayan y un letrero que decía: Mario Solares, diseñador de interiores.
No podía creerlo, Brayan era el famoso diseñador de interiores. Él había ganado distintos premios por su trabajo y era muy solicitado en distintas partes del mundo. Tenía una gran empresa y ganaban bastante dinero.
Comencé a ver el reportaje. Hablaba de la misteriosa desaparición de Mario y de como su prometida, la actriz Sara Macconi, estaba preocupada y había entrado en una especie de depresión por no saber nada de su prometido. Luego pasaron una breve entrevista de Sara, la mujer estaba en un mar de lágrimas, lamentando la desaparición de su novio. A continuación mostraron a Brayan entrando en su casa y a Sara corriendo a sus brazos.
-¿Dónde ha estado Sr. Solares?- le preguntó la reportera.
-Tuve un accidente y perdí la memoria hasta hace unas horas. He vuelto para arreglar unos asuntos.- aclaró Brayan frente a cámaras.
-¿Qué asuntos amor?- preguntó su prometida viéndolo.
-Te digo adentro de la casa.- dijo Brayan tomándola del brazo e insistiendo en entrar.
-No, dime ahora.- exigió saber Sara.
-No hagas esto y entra a la casa.- susurró Brayan molesto.
-¡Dime!- exigió saber Macconi.
-Suspenderé la boda.- explotó Brayan frente a su prometida, la reportera y frente a todo el mundo.

The Last Dream CAPÍTULO XII

CAPÍTULO XII

-¿Cómo sigues?- preguntó el chico cuando mi padre y mi novio nos dejaron solos.
-Bien, creo.- dije alzándome de hombros.-¿Tu? Pensé que no te volvería a ver.
-No puedo estar alejado de ti, siento la necesidad de cuidarte. Quiero...
-No me gusta que las personas me tengan lástima.- lo interrumpí molesta.-Si estas aquí por compromiso será mejor que te vayas, no quiero que me tengas lástima.- le advertí viéndolo a los ojos.
-No siento lástima por ti; lo que siento es mucho más fuerte, más intenso, sincero y puro. Lo que siento por ti es amor.- dijo Brayan acercándose lentamente a mi.
-Confundes tus sentimientos. Nunca me amaste. Al conocernos sentías un cariño por mi porque te salvé, porque estuve contigo, ahora vuelves a sentir algo porque estoy en esta cama por un accidente que tuve estando contigo....no es amor, nunca lo fue.- dije reflexionando.
-Tu no sabes lo que siento, no sabes como me haces sentir cuando me miras, me hablas, me tocas. Simplemente es algo que no se puede describir, solo se siente. Puedes decir que no te amo pero yo se que eso no es cierto, se lo que siento por ti y no es lástima o agradecimiento....es amor Vane, amor puro.
Nos quedamos en silencio unos minutos. Nuestras miradas estaban fijas; su pecho se alzaba cuando respiraba y podía imaginar su corazón latiendo a mil por hora como el mío.
-¿Qué piensas?- me preguntó el chico rompiendo el silencio.
-Pienso en ti.- dije sin razonar las palabras que habían salido de mi boca.
-¿De verdad?- preguntó Brayan con la cara iluminada y una chispa de esperanza en los ojos.
-Pienso que no te puedes enamorar de alguien en tan poco tiempo. No sientes nada por mí, no me amas.- dije serie.
Las palabras me quemaron la garganta al pronunciarlas pero yo sabía que tenía que hacerlo. Tenía que convencerme de que él no me amaba y así, tal vez, sería más fácil olvidarlo.
-Como te hago entende que te amo. ¡TE AMO VANESA!- exclamó Brayan tomando mi rostro entre sus frías manos.
Sus ojos estaban cristalinos y sentía su pulso acelerado. "No me ama, no me ama" pensé al verlo a los ojos pero estos me daban otra respuesta. Brayan sufría conmigo, compartía mi dolor y mi sufrimiento. "No me ama, no me ama" volví a pensar antes de que sus labios tocaran los míos y esa idea se borrara por completo. Tal vez podíamos estar juntos, tal vez podíamos formar una vida, tal vez él si me amaba de verdad.
-Vane, to daría la vida por ti.- susurró al termino del beso.
Teníamos los ojos cerrados y estábamos demasiado cerca como para sentir la respiración del otro. Su aliento era fresco y caliento, su corazón sonaba tan fuerte como un tambor y sus labios me llamaban para que lo volviera a besar.
"Si me ama, si me ama" pensé saboreando el beso.
Sus labios encajaban perfecto en los míos, sus manos eran del tamaño exacto para tomar con delicadeza mi rostro.
-Quiero estar contigo toda mi vida, no me quiero alejar de ti.- volvió a susurrar Brayan sin abrir los ojos.
-Entonces no te alejes.- dije separándome de él y viéndolo a los ojos.-Quédate conmigo.
Brayan sonrió y nos volvimos a besar. Esta vez nos besamos durante varios varios segundos. Nos separamos cuando ya no tuvimos aire. Nos vimos durante un segundo antes de volvernos a besar.
-¿¡Qué esta pasando aquí!?- exclamó una voz masculina.
Al voltear vimos a Marco rojo del coraje y a mi padre con la boca abierta por la sorpresa.
-Marco yo...yo...- no sabía que decir.
¿Por qué tenía que disculparme por besar al hombre que amaba? Inmediatamente me respondí: porque tienes novio y esta parado frente a ti esperando una explicación.
-Yo la bese, lo lamento.- dijo Brayan sosteniéndole la mirada a Marco.
-Y yo respondí el beso.- agregué, no podía dejarle toda la responsabilidad a Brayan.
-¿Por qué Vanesa?- preguntó Marco enojado, triste y decepcionado.
-Lo siento tanto, no te mereces esto.- dije avergonzada.
-Lo amas, ¿Cierto?- preguntó Marco entendiendo todo.
Asentí sin decir ni una sola palabra. No podía verlo a la cara, no después de lo que le había hecho.
-Entiendo. No fue tu culpa, yo sabía que no me amabas pero tenía la esperanza de que algún día me amaras como amas a este hombre. Ahora me doy cuenta que me engañé.- dijo Marco antes de dar media vuelta y salir de la habitación.

martes, 16 de diciembre de 2014

Lauren Kate

Otros libros que a escrito son:

  • "The Betrayal of Natalie Hargrove"



  • "Teardrop"



  • "Waterfall"


sábado, 13 de diciembre de 2014

Documental

En este video nos mencionan algunos escritores que perdieron la cordura y como fue que acabaron con sus vidas.

Nos mencionan algunos nombres de sus obras y en ocasiones leen algunos fragmentos de estos.

Aquí esta el link por si quieren saber más acerca de estos escritores:
https://www.youtube.com/watch?v=FdnF_o6RjN0

viernes, 12 de diciembre de 2014

Premio Nobel de Literatura 2014

El escritor francés Patrick Modiano ganó el Premio Nobel de la paz. Es el autor de "Dora Bruder" o "El café de la juventud perdida". 
Sus novelas representan los peores momentos de Francia en el siglo XX.

 

Red Social

Academia Escritores (@AcademiaE) habla sobre diferentes cosas.

Da detalles sobre la vida de diferentes escritores, poetas, etc.

 Lo cual me parece interesante, así te puedes enterar de distintas personas y de sus obras.


También pone frases de personas conocidas.

Esto me gusta porque así puedes ver la forma de pensar de escritores y poder ver las cosas de otro modo.


Red Social

J.K. Rowling escribió en Twitter el 26 de noviembre del presente año:


Me agrada saber que hay personas que se preocupan por el bienestar de niños discapacitados, y que agradecen por las donaciones de sus seguidores.

jueves, 11 de diciembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO XI

CAPÍTULO XI

-Tranquila Vane, solo fue un sueño. Estas a salvo, todo esta bien.- me decía Marco mientras acariciaba mi mano. 
-Tuve un sueño horrible.- dije secando las lágrimas que comenzaban a salir. 
-¿Quieres hablar de eso?- me preguntó Marco acariciando mi rostro.
Dude unos instantes, no podía decirle a Marco que aún amaba a Brayan, que me dolía no tenerlo conmigo. 
-Esta bien, como dices solo fue un sueño.- dije volviéndome a acostar.-¿Dónde esta mi padre?
-Salió por un café. Se quedó toda la noche aquí. Estaba todo torcido en el sillón, no se como pudo dormir así.- dijo Marco sonriendo. 
En eso la puerta se abrió y entro una enfermera. Venía con una charola. 
-Buenos días Vane, ¿cómo te sientes?- me preguntó la mujer dejando la charola en la mesa.
-Me siento bien.- dije con una media sonrisa.
-Mañana te daremos de alta. Podrás irte a casa, ahora toma tu medicina y desayuna.
Tome la pastilla que me dio y a continuación desayune. Comenzamos a platicar, Marco empezó a contar chistes y hacer malabares con los panes que había en la charola del desayuno. 
Estabamos riendo cuando llegó mi papá. Traía un café para Marco, por el olor supe que era de moka. 
-Ya despertaste hija, mañana nos vamos a casa. Ya instalé unas rampas y en unas horas trairán tu silla de ruedas. En un momento vendrá el doctor para decirte los cuidados que debes tener y a que hora debes tomar tus medicinas. 
-¿Cuántas medicinas tendré que tomar?- pregunté asustada. 
-Solo dos medicinas que van hacer permanentes y una que es para el dolor. Ya te acostumbrarás hija.
-No quiero medicinas. No quiero que me traten diferente. ¿Qué pasará con la universidad?- pregunté viendo a Marco. 
-Tu padre ya te dio de baja. Les explicó tu problema entonces la universidad ya le entregó tus papeles y todos los trabajos que tenían los maestros. Todos desean que te mejores y desean despedirse de ti.- me explicó Marco antes de tomarle un sorbo a su café. 
-¿Ahora que haré? Ya no terminaré la universidad, ¿quién me dará trabajo así? ¿qué pasará con mi vida?- pregunté entrando en desesperación. 
Nunca me había gustado depender de alguien y ahora así iba a ser mi vida.
-Puedes trabajar en la tienda o pedir trabajo en algún lugar. Tu tienes que seguir con tu vida, como si nada hubiera pasado.- dijo mi padre sentándose en la cama. 
-Trabajar en la tienda, ese no es mi sueño. Mi sueño era salvar vidas, ayudar a las personas y ahora todo esta arruinado, no podré cumplir mi sueño porque no podré terminar la carrera. Me quedé estancada.- exclamé con un nudo en la garganta.
-Saldremos juntos de esto Vane, ya verás que todo saldrá bien y cumplirás todos tus sueños.- me consoló Marco tomando mi mano. 
-No es justo que te quedes conmigo. Tienes toda una vida por delante, no puedo tenerte a mi lado. Ya no tengo futuro. Eres joven, acaba la universidad y ve al extranjero; cumple tu sueño de ser un excelente doctor.
-Mi sueño y vida estan donde tu estás. Mi vida esta vacía sin ti.- respondió mi novio.
-Vane todo saldrá bien. Saldremos adelante.- dijo mi padre con ojos tristes.
Nos quedams en silencio. Mi vida estaba arruinada, sin las piernas todos mis sueños se iban, desaparecían. Estaba metida en mis pensamientos cuando oí una voz que me aceleraba el corazón.
-Quiero hablar con Vane por favor.- dijo Brayan entrando al cuarto. 
-Te dije que no quería verte aquí.- respondió mi padre molesto y triste. 
-Lo sé pero tengo que hablar con ella.- insistió Brayan. 
-Déjenme hablar con él.- dije.
Marco y mi padre me vieron mientras salían y nos dejaban solos.    

lunes, 8 de diciembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO X

CAPÍTULO X

-¿Aceptas por esposo a Mario Solares?- preguntó el sacerdote con una sonrisa en su rostro.
-Sí acepto.- respondió una chica.
-Y tu Mario, ¿aceptas a Sara Macconi como tu esposa?- volvió a preguntar el padre viendo al chico.
-Si acepto.- respondió Mario con una enorme sonrisa. 
-Entonces los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
Mario sonrió y se acercó a Sara. Tomo su velo y lo alzó para después besar a su esposa. Toda la iglesia se puso de pie, aplaudían y gritaban de la emoción. Todos estaban alegres menos yo. Mi padre me sacó de la iglesia, ahí esperaríamos a los esposos para felicitarlos. 
Cuando salieron, mi padre me acercó a ellos. 
-Felicidades chicos, espero que sean muy felices juntos.- nos felicitó mi padre dándoles un abrazo a la pareja.
-Muchas gracias Sr.- respondió el novio alegre.
-Felicidades Brayan...perdón Mario.- dije con una sonrisa forzada.
-Gracias Vane, me alegra que estes aquí. Hoy es un día muy especial e importante para mi y quiero compartirlo con toda mi familia y amigos, con todas las personas que quiero.
Esas palabras fueron como una daga para mi corazón. Yo tenía que estar a su lado vestida de blanco, yo tenía que ser la esposa de Brayan, yo tenía que ser la Sra. Solares.
Mi padre estaba platicando con Sara, al parecer le caía muy bien.
-Papá, será mejor que nos vayamos.- dije viendo el suelo.
-¿Por qué cariño? Si apenas estan saliendo todos, en unos minutos nos vamos al salón para la fiesta.- respondió mi padre viendo a los chicos.
-Quiero irme a casa, no me siento bien.- dije seria y tratando de que no temblara mi voz. 
-Pero hija...
-Por favor papá.- insistí.
-Esta bien hija, nos iremos a casa. Lamento no poder acompañarlos en la fiesta pero si no nos vamos a casa, no dejará de molestar y no disfrutaré la fiesta. Trataré de llegar más tarde.- dijo mi padre despidiéndose de Sara y Mario. 
-No se preocupe Sr. Alejandro. Entendemos que estos meses han sido muy difíciles para su hija. Primero el accidente que la deja paralítica y luego su novio la deja...-dijo Sara con una sonrisa.
Fulminé a Sara con la mirada, desde que nos conocimos no dejaba de recordarme lo desdichada que era. Había perdido mis piernas, el hombre que amo y a Marco. Todo había empeorado en menos de dos meses.
-Me encantaría que fueras mi hija Sara, eras tan linda y comprensiva.- agregó mi padre antes de tomar mi silla de ruedas e irnos.
Todo el camino estuvimos en silencio. Al llegar a casa, mi padre me cargó y me sentó en la silla. 
-¿No te importa si voy a la fiesta?- me preguntó mi padre. 
Aún no habíamos entrado a casa y ya se quería ir. Respiré y le dije con una sonrisa:
-No importa, ve a la fiesta y diviértete.
-Gracias Vane, vuelvo como a la una.- dijo mi padre subiendo al coche.- Si necesitas algo llámame.- dijo antes de que su voz se perdiera por la distancia.
Me quedé afuera de la casa durante unos minutos. Aún no era experta para entrar a la casa pero tenía que intentarlo. Con mucho trabajo subí la rampa que mi padre había colocado para mi. Al llegar a la puerta, la silla de ruedas se atoró y al tratar de zafarme la silla de ruedas se balanceó y acabe en el suelo. 
La rodilla me comenzó a sangrar y no podía colocar bien la silla de ruedas. Estaba en el suelo, fuera de mi casa y estaba sola. Estaba completamente sola. 
-Vane...Vane...- escuché a lo lejos. 
Volteé y vi a Leo con una enorme sonrisa.
-Vane ven conmigo.- dijo mi hermano extendiendo su mano.
Dude unos instantes pero al final acepté su ayuda. Con un ligero movimiento me puse de pie y comencé a caminar. 
-Te extraño hermano.- dije abrazándolo.
-Todo se va a poner difícil hermanita, vas a tener que pasar por muchas pruebas. Tienes que ser fuerte, tienes que resistir.- dijo mi hermano antes de que todo se pusiera negro. 
-¡Leo! ¡Leo!- exclamé despertándome y volviendo a la realidad.  

sábado, 6 de diciembre de 2014

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The Last Dream CAPÍTULO IX

CAPÍTULO IX

-Ya esta despertando. ¿Cómo te sientes Vane?- me preguntó una voz masculina. 
Era una voz desconocida para mi; no era la voz de Brayan, ni la de mi padre y menos la de Marco. Era una voz que jamás había escuchado.
-Hija, ¿puedes hablar?- me preguntó mi padre.
Abrí los ojos lentamente y al principio veía borroso pero poco a poco la visión se fue aclarando. Estaba en una habitación blanca; a mi derecha estaba el doctor, a mi izquierda mi padre y enfrente de mi estaba Marco.
-¿Dónde estoy? ¿Qué paso?- pregunté desorientada.
Había cables conectados a mi y una máquina monitoreaba mis signos vitales. Estaba asustada, ¿qué había pasado? ¿dónde estaba Brayan? ¿en dónde estaba?
-Tuviste un accidente. Un coche les chocó y eso hizo que Brayan perdiera el control del auto. Tienes suerte de estar viva. Una persona vio todo y llamó a la ambulancia, casi mueres hija. Te trajeron a este hospital y te operaron. Perdiste varios litros de sangre y...-mi padre se detuvo.
Sus ojos estaban rojos, era por tanto llorar. Marco aguantaba el aire y las lágrimas. Se hizo un silencio largo que lo rompió el doctor.
-Vane, el impacto fue muy fuerte. Si la ambulancia se hubiera tardado más, ahorita estarías muerta. Hay dos noticias; la buena es que estas viva y la mala es...-el doctor tomó aire y soltó la noticia que cambiaría mi vida.-la mala es que perdiste la movilidad total de tus piernas. No podrás volver a caminar. Lo siento tanto Vane.
Le sostuve la mirada al doctor, no podía creerlo. Mi mente aún procesaba las palabras del doctor: "No podrás volver a caminar". Está frase no dejaba de sonar en mi cabeza. Mi padre comenzó a llorar mientras Marco salía de la habitación a toda velocidad. Entonces era cierto, no iba a volver a caminar, me había quedado paralítica para toda mi vida.
El doctor comenzó a contarme toda la historia aunque mi mente estaba en otra cosa, pensaba en Brayan. No sabía nada de él, ¿está vivo? Mi padre salió de la habitación y me quede sola con el doctor. Me armé de valor para que la voz no se me quebrara y pregunté:
-Puede responderme una pregunta, el chico que estaba conmigo ¿está vivo?
El doctor asintió y salió de la habitación. Me quede sola, solo se oía mi respiración y el sonido de la máquina que marcaba mis latidos cardiacos. Pasaron varios minutos hasta que la puerta se volviera abrir.
-Hola hermosa.- saludó una voz conocida, una voz que con solo escucharla se me erizaba la piel y mi corazón latía más rápido. Brayan.
El chico avanzó hacia mi. Mostraba una sonrisa pero sus ojos estaban tristes. Sabía que se culpaba por el accidente, se culpaba por lo que me había pasado.
-Hola, ¿cómo estás?- le pregunté cuando estuvo a mi lado.
-Estoy bien, unos cuantos golpes pero nada grave. Pero tu...- se le fue la voz al chico.
-No es tu culpa. Estaré bien.- dije con una ligera sonrisa.
Aún no lo comprendía todo, todavía no captaba la gravedad del asunto. Me había quedado paralítica pero solo me importaba el bienestar de Brayan y al saber que él estaba bien, yo también estaba bien.
-Por mi jamás volverás a caminar, por mi culpa y mi descuido. Yo te he puesto en una silla de ruedas para toda tu vida, te quité la oportunidad de ser una exitosa doctora. Tu vida se arruinó por mi y eso es algo que jamás me perdonaré.
Tome la mano de Brayan y le sonreí. No sabía que decirle. ¿Cuales eran las palabras correctas para que el hombre de mi vida no se sintiera culpable? No sintiera que todo era su culpa. Muchos dirían que Brayan fue el responsable del accidente, que él es el culpable de mi desgracia pero en realidad no es así; él no chocó, el no produjo el accidente, él no me obligó a subir al coche.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Marco entrando a la habitación.- Su padre te dejo muy claro que no quería que te acercaras a ella, no quiere que estés aquí.
-Tenía que verla, tenía que decirle que lo sentía.- se defendió Brayan en susurros.
-Vete antes de que el Sr. Alejandro regrese.- dijo Marco abriendo la puerta del cuarto.
Los dos muchachos intercambiaron miradas durante unos segundos y a continuación Brayan salió. No se como pude soltar la mano del chico. Vi como se iba sin decir "adiós", ni siquiera me miro antes de salir del cuarto.
Marco cerró la puerta y soltó un suspiro. Se acercó a mi y me dio un beso en la frente.
-¿Cómo te sientes?- me preguntó tomando mi mano.
-Estoy cansada, quiero dormir.- mentí dándole la espalda.
No quería hablar con nadie, no quería ver a nadie, solo quería que me dejaran en paz. Cerré los ojos y fingí estar dormida. Pasaron los minutos y caí en un profundo sueño.

  

viernes, 5 de diciembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO VIII

CAPÍTULO VIII

-Hola hermosa, ¿cómo estas?- me preguntó Marco al verme entar al salón.
-Hola.- dije con una sonrisa. 
Marco me besó en los labios y todos nuestros amigos comenzaron a gritar y a felicitarnos. Nos decían que hacíamos una hermosa pareja, que nos deseaban lo mejor y que esperaban la invitación a la boda. Marco sonreía y reía pero yo simplemente sonreía. No quería hacerle daño a Marco pero tampoco me veía casada con él. Tenía que hablar con él antes de que fuera demasiado tarde. 
-Marco yo...
-No digas nada amor, no digas nada.- me silenció el chico poniendo un dedo sobre mis labios.
-Si Vanesa, no digas nada. Simplemente bésalo y ya.- dijo mi mejor amiga. 
Todos comenzaron a gritar y Marco me tomo del cuello y me beso. Todos gritaron de alegría y solo sentía como mis mejillas se iba poniendo rojas. 
-Basta Marco, suelta a Vanesa. Puedes besarla después.- dijo el profesor entrando al salón con una computadora. 
Todos tomamos asiento y comenzó la clase. El día empezó con la clase de fisiología. El profesor trataba de que la clase fuera divertida ya que eran las 7 de la mañana del lunes. Marco no dejo de verme durante toda la clase. 
Al terminar, Marco me invitó un café y pasamos nuestras horas libres juntos. Marco me hacía reír con sus ocurrencias y con las tonterías que decía. Nuestros compañeros nos veían y unas cuantas chicas susurraban después de lanzarme miradas asesinas. Marco era guapo, como ya les había dicho, y tenía a muchas chicas bajo sus encantos.
-No se que le vio.- susurro una chica al pasar a mi lado.
-Si es una antisocial.- respondió su amiga viéndome de reojo.
Baje la mirada tratando de ocultar el dolor de sus palabras. Marco al ver mi reacción, se puso de pie y exclamó
-¡Quieren dejar de insultar a mi novia! Es la chica más hermosa que puede existir en este universo, es amigable y divertida. Les pido de la manera más atenta que no hablen mal de ella.
Las dos chicas se quedaron impactadas, Marco jamás le había hablado así a alguien y menos a una chica.
-Amigo, ¿qué te sucede?- le preguntó Roberto, su mejor amigo.
-Odio que hablen mal de mi novia. No voy a soportar que la insulten de ninguna manera.- replicó Marco poniéndose rojo.
-Marco, esa chica te esta cambiando.- susurro Roberto aunque no lo suficiente bajo para no escucharlo.
-Marco será mejor que...
-No digas nada Vane, mejor vámonos a un lugar donde no haya hipócritas.- me interrumpió Marco tomándome de la mano.
-¡Qué te sucede Marco! ¡Esa chica te esta cambiando! Mejor déjala antes de que te vuelvas un perdedor como ella.- exclamó su amigo entre risas de burla.
-¡Cállate Roberto! No digas nada más.- respondió mi novio. Su voz estaba tensa y todo su cuerpo de tenso.
-Ven y cállame la boca. Si eres mi mejor amigo me hará caso.
-Entonces creo que no somos amigos.- respondió Marco dándose la vuelta y acercándose al chico para soltarle un puñetazo en la cara.
Empezó la pelea entre los dos muchachos. Ellos eran mejores amigos desde el primer día de la universidad. Al verlos pelear me sentí mal y culpable.
-Marco por favor basta.- supliqué acercándome a los chicos.
Una chica me jaló y me dio una cachetada mientras me reclamaba por la pelea entre los muchachos.
-No es mi culpa, yo no le dije a Marco que se peleara.- le reclamé sobándome el cachete.
-Si no fueras su novia entonces no hubiera pasado nada.- me reclamó la chica fulminándome con la mirada.
-No te atrevas a volver a poner un dedo encima.-dijo una voz masculina.
Me quedé helada al escuchar esas palabras. La voz no provenía de Marco ni de ningún otro chico de la universidad.
La chica se quedó asombrada y poco a poco retrocedió susurrando un nombre: Mario Solares.
Me di la vuelta y vi a Brayan. Estaba parado con la mirada fija en la chica que se alejaba lentamente. ¿Quién era en realidad Brayan? ¿Por qué la chica lo veía con asombro?
-Lo siento tanto joven Solares, lo siento. Solo quiero decirle que soy su admiradora.- comentó la chica sin dejar de ver a Brayan.
-¿Admiradora?- pregunté extrañada.
-Sí, eso es lo que pasa al ser una antisocial, no te enteras de nada de lo que pasa en el mundo exterior.
-No le hables así, modera tu boca.- respondió Brayan agresivo.
-Lo siento lo siento.- se disculpó la chica bajando la mirada.
-Vámonos Vane.- dijo Brayan tomándome de la cintura y jalándome suavemente.
Comencé a avanzar inconscientemente, solo oía los susurros de las personas y los gritos de los muchachos que se seguían peleando.
"Oh no, Marco" recordé pero ya era demasiado tarde. Ya estaba entrando en un coche azul. Brayan se subió del lado del conductor y encendió el coche.
-¿A dónde vamos?- pregunté poniéndome el cinturón.
-Te llevare a un lugar especial, se que te gustará.- dijo con una enorme sonrisa.
Arrancó el auto y nos dirigimos al centro. Estuvimos callados durante varios minutos hasta que Brayan prendió el radio y sonó la canción de "Gracias" de Daher.
-Esa canción es para ti. Con mucho cariño y con todo mi amor.- dijo Brayan con una enorme sonrisa.
Iba a responder cuando se oyó un fuerte sonido y luego solo vi oscuridad.  

jueves, 4 de diciembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO VII

CAPÍTULO VII

Nos quedamos en silencio varios segundos. En el rostro de Brayan se podía observar la confusión. 
-¿Tienes novio? ¿Es ese tal Marco?- pregunto enojado. 
-Entiende que tú tienes una vida, estas comprometido y yo tengo que olvidarte. Tengo que dejarte ir, lo nuestro no puede ser posible.- dije con un nudo en la garganta. Me sorprende como pude pronunciar aquellas palabras. 
-¿Por qué me quieres olvidar? Ya te dije que terminare con mi prometida, ya te dije que lucharé por ti. ¿Por qué no lo entiendes?- pregunta Brayan alzando la voz.
-Baja la voz que mi padre te escuchará.- dije silenciandolo. 
-¡Que me escuche! No tengo nada que ocultar, no callaré más mis sentimientos.- exclamó Brayan. 
Su rostro estaba rojo y sus manos temblaban. 
-¡Basta ya!- exclamé.
-¿Qué pasa aquí?- preguntó mi padre saliendo de la casa. 
Al ver a Brayan se quedó sin habla, sin aliento.
-Te dije que te alejaras de mi hija. No te quiero cerca de ella.- dijo mi padre serio.
Su mirada estaba en Brayan, no dejaba de mirarlo y pude sentir como su respiración se aceleraba.
-No me alejare de ella, la amo la amo la amo.- dijo Brayan decidido.
-Es mejor que le hagas caso al Sr. Alejandro. Aléjate de Vanesa.- ordenó Marco saliendo de la casa.
-Quieren dejar de decirme que tengo que hacer.- exclamó Brayan enojado.
-Quieres dejar a mi novia en paz.- respondió Marco de la misma manera.
-Ella no es tu novia, no te ama y solo te esta utilizando para olvidarme.- explicó Brayan con una sonrisa maliciosa.
-Brayan basta ya, por favor.- supliqué sin verlo a los ojos.
-Vanesa dile que me amas, dile que lo que dice es mentira.- exigió Marco tocando mi hombro.
-Marco no me presiones por favor.- dije viendo los ojos de mi novio.-Brayan vete ya.- vi al chico que amaba con todo mi ser.   
-Me iré pero quiero que sepas que no me quedaré con los brazos cruzados. Voy a luchar por ti y por tu amor.- dijo Brayan antes de irse.
Vi como caminaba a lo largo de la calle hasta que desaparecío su cuerpo entre la oscuridad. Cuando su cuerpo desapareció, Marco volvió a la casa y mi padre agregó en un susurro:
-Por amor se hacen muchas cosas. Si no estuviera comprometido entonces sería un gran chico para ti. Me hubiera gustado que fuera parte de la familia pero hay que dejar que vuelva a su vida.
Mi padre tenía razón, tenía que dejar que volviera a su vida, que se olvidara de estos días, que se olvidara de mi.
-Lo amo padre, se que suena extraño pero así es, lo amo.- dije viendo a la oscuridad.
-Lo se princesa, se ve en tu mirada. Solo te pido que no lastimes a Marco, es un buen chico y solo quiere lo mejor para ti.- respondió mi padre antes de entrar a la casa.
Normalmente no escuchaba a mi padre pero esta vez tenía mucha razón. No podía lastimar a Marco, él solo quería lo mejor para mi sin embargo no podía ignorar lo que sentía mi corazón.
Entramos a la casa y mi padre despidió a Marco. Mañana había clases y teníamos que descanzar.
-Adios princesa, te amo mucho Vane.- se despidió Marco con un beso.
-Adios Marco, nos vemos mañana.- dije un poco distraida.
Marco se fue y subí a mi habitación. Preparé mis cosas para mañana y me recosté. Me quedé varios minutos viendo el techo hasta que me quede dormida.


lunes, 1 de diciembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO III

CAPÍTULO III

Desperté sintiéndome cansada. Mis labios estaban secos. Fui al baño y me lave la cara. Los labios los sentía cansados, como si hubiera besado toda la noche. Entonces el sueño vino a mi; el cuerpo de Brayan unido al mío en el acto más puro que el ser humano puede hacer entre ellos. 
-A desayunar princesa.- llamo mi papá desde la puerta.
-Bajo en un minuto.- anuncié poniéndome las pantuflas y saliendo de la habitación. 
Al llegar a la cocina vi a mi padre sentado en la mesa leyendo el periódico y a Brayan, con un mandil verde, sirviendo los huevos.
-Hola amor, Brayan nos hizo el desayuno. Que maravilla de chico.- anunció mi padre viendo el delicioso platillo.
-Hola Vane, espero que te gusten los huevos con tocino.- dijo el muchacho amablemente. 
Puso un plato con dos huevos estrellados y un par de tiras de tocino. Al oler el tocino me entraron náuseas y salí corriendo de la cocina. 
-Vanesa por favor.- exclamó mi padre desde la cocina. 
Me encerré en el baño hasta que las náuseas se calmaron. Una vez tranquila, me arme de valor y volví a la habitación donde estaban los hombres. 
-Por fin, ya me comi tu desayuno. Ahora tendrás que hacértelo tu misma.- me reprochó mi padre negando la cabeza.
-No sabía que eras vegetariana.- se diculpó el muchacho. 
-Casi nadie lo sabe, es una tortura.- dije alzandome de hombros para restarle importancia. 
-¿No entiendo? ¿Tiene alg de malo ser vegetariana?- preguntó Brayan confuso. 
-En nuestra familia si. Todos eran carnívoros hasta ella. Es la "deshonra" de la familia, el patito feo.- respondió mi padre las preguntas. 
Los ojos se me llenaron de lágrimas y volví a salir corriendo. Mi padre nunca acepto ese defecto, como él solía llamarlo, de mi. Cuando Leo vivía me defendía, le decía que yo era diferente y que eso era excelente, que esta familia necesitaba un cambio. Un día prometió que él también se volvería vegetariano pero claro esta que eso nunca sucedió. 
Subí a mi habitación y me encerré allí. Saque un block de dibujo y puse manos a la obra. Cuando dibujaba nada me importaba, no existía el tiempo, solo éramos el lápiz y yo. Una ocasión llegue a dibujar en mi mano; no me importo el regaño de mi madre, había sido una obra maestra. 
Esta vez empece a dibujar el sueño, el cuerpo desnudo de Brayan. Empece por unas líneas y poco a poco su hermoso cuerpo se fue formando. 
-Me dibujas mejor de lo que soy.- dijo una voz a mis espaldas.
Solté el lápiz y me di la vuelta. El chico estaba atrás de mi, de pie admirando el dibujo. 
-Que no se te haga costumbre entrar a mi cuarto sin tocar.- dije tapando el dibujo con mis brazos.
-Es hermoso el dibujo. Tienes talento.- dijo ignorando mi comentario- ¿Puedo verlo?
-Absolutamente no.- dije negando la cabeza.
-Vamos, es una obra de arte.- dijo tratando de tomar el block.
-No Brayan, basta.- dije un poco molesta.
-¿No confías en tu arte?- me pregunto Brayan.
-Si...no....si...¿qué?- pregunte confusa.
-Sólo déjame verlo.- dijo quitándome el block y saliendo corriendo del cuarto.
-Brayan dámelo.- exclamé corriendo tras él. 
Bajamos las escaleras y empezamos a correr por la sala para seguir ena cocina. 
-Chicos ya basta.- grito mi padre furioso, saliendo de su despacho.
-Brayan no me quiere dar mi block.- replique.
-Brayan devuelve eso y vamos a la tienda. Es hora de enseñarte tus obligaciones.- dijo mi padre tomando su chaqueta y las llaves del auto.- Vane regresamos para la hora de la cena.- dijo antes de salir de la casa.
-Te salvo tu padre, ya me vengare.- dijo Brayan devolviéndome el block y saliendo detras de mi padre. 
Me quede sola en la casa, el dibujo de Brayan estaba arrugado a causa de los movimientos del muchacho. Regrese a mi habitación, arranqué la hoja y la tire a la basura. Lo que había sido un bello retrató ahora era un dibujo arrugado. 
"Ese chico me sacara de quicio" pensé tomando mi ropa y metiéndome a la ducha. Tarde varios minutos, el agua empapaba mis cabellos. Tenía los ojos cerrados tratando de olvidar todo, todo lo sucedido, quedarme en blanco. Cuando empezaba a lograrlo sonó el teléfono. 
"Esto no puede estar pasando" pensé cerrando las llaves del agua y enrollandome la toalla alrededor del cuerpo. Salí corriendo del baño y conteste el teléfono que tenía sobre el buro; ya habían colgado cuando levanté el auricular. 
-¡Genial!- dije poniendo el teléfono en su lugar frustrada. 
Al entrar al cuarto de baño volvió a sonar el teléfono.
-¡Por favor!- exclamé saliendo del baño.- ¿Diga?- pregunte alzando el auricular.
-Buenos días señorita, puedo hacerle una pregunta.- dijo una voz masculina.
-¿Quien habla?- pregunte despacio.
-Soy el detective Jorge Sánchez. Tengo entendido que usted conoce al joven Mario Solares.
-Lo lamento pero no se quien es.
-Es el joven del accidente automovistico de ayer en la noche.- aclaro el detective.
-¿Ese es su nombre? ¿Mario Solares?- pregunte confundida. 
-Así es señorita. Queremos saber si sabe algo respecto al joven.
-Este...¿por qué?- pregunte despacio. 
-Ayer desapareció del hospital y no sabemos nada de él.- dijo el detective, serio.- Su familia lo esta buscando.
-¿Su familia?- pregunte decepcionada.
-Si, su prometida lo reconoció en las noticias.- respondió el detective.-¿Sabe donde esta?
Dudé unos segundos pero no pude mentirle y le conté todo lo que había pasado.
-Debe llevarlo a la oficina.- respondió cuando termine de hablar.
-Lo llevare mañana, hoy fue a trabajar con mi padre.
-¿Trabajar?- pregunto el detective asombrado.
-Él quiso ayudar económicamente en la casa, así que mi padre lo llevo a la tienda para enseñarle lo que debía hacer.
-Ya veo.- dijo el detective antes de guardar silencio.- Si es así entonces nos veremos mañana.- respondió antes de colgar.
"Esta comprometido, ella lo esta buscando" pensé mientras regresaba al baño.  
-Pensé que era el chico con el que iba a estar el resto de mi vida.- dije para mi. 
Me seque y me vestí. Tome mi bolso y salí de la casa. El cielo estaba nublado, parecía que iba a llover. Cruce la calle sin fijarme y una voz conocida me despertó.
-Vanesa, ¡cuidado!- exclamó la voz acercándose a mi.
Levante la vista y solté un grito. Un auto negro se acercaba a una velocidad impresionante. Me quede en medio de la calle, mis piernas no reaccionaban. Pensé que iba a morir hasta que una persona me jalo y caímos al suelo. 
-¿Te hiciste daño?- preguntó la persona que estaba a mi lado.
-No, solo me raspe pero estoy...bien.- al ver a mi salvador me quede sin habla. Era un chico de cabellos oscuros y ojos azules. 
-Déjame ayudarte.- dijo el muchacho incorporándose y tendiendome una mano. 
Tome su mano sin apartar la vista de el; se me hacia conocido, ya había visto ese rostro antes.
-¿Quién eres?- pregunte aun impactada.
-Soy Marco, vamos juntos en la universidad.- respondió el guapo joven, un poco desilusionado.
-Marco...Marco...-dije tratando de hacer memoria. 
-Haremos juntos una autopsia.- agregó Marco.
-Claro claro, ya te recuerdo pero ¿que haces aquí?- pregunte un poco avergonzada por el incidente.
-Iba a ir a tu casa para preguntarte si querías ir a ver algunos hospitales conmigo, para hacer la practica.- dijo el muchacho avergonzándose un poco.
-¿Sabes donde vivo?
-Algo así, Abril me dio tu dirección.- dijo poniéndose rojo.
-No sabia que hablaras con Abril.- dije extrañada.
-No hablo con ella pero...- no termino la frase.
Nos quedamos en silencio por unos segundos hasta que un señor nos pidió permiso. Nos movimos y sin querer mi mano rozo la suya. Nos volteamos a ver y me empece a sonrojar. 
-¿A donde ibas?- me pregunto Marco viendo sus manos. 
-Iba a la tienda de mi papa.
-Te acompaño para que no te pase nada.- se ofreció Marco viéndome a los ojos.
-Ammm...gracias, supongo.- dije dudosa.
Nos pusimos en marcha. Todo el camino estuvimos en silencio. Al llegar a la tienda le agradecí por su compañía.
-No fue nada.- dijo con una sonrisa.
-Vanesa, ¿qué haces aquí?- preguntó mi padre saliendo de la tienda.
-Tengo que hablar con Brayan. Es urgente.- dije viendo a mi padre y olvidándome de Marco.
Entre a la tienda y vi a Brayan en los probadores. Me dirigí a él cuando recordé a Marco y di media vuelta.
-Vanesa.- gritó Brayan.
Me pare en seco
"Maldicion" susurre.
-Hola.- dije con una sonrisa forzada. 
-¿Que haces aquí?- me pregunto el chico acercándose a mi.
Solté un suspiro
-Vengo a hablar contigo.
-¿Que pasa mi niña linda.- dijo Brayan con una enorme sonrisa.
-Mañana tenemos que ir a la oficina de policías. Tu prometida y familia te están buscando.- dije viendo al suelo.
-¿Prometida?- me pregunto el chico confundido.
-Si, hoy hablaron a la casa para informarme que tu prometida te reconoció en la televisión y te esta buscando Mario. Ese es tu nombre, Mario Solares. 
-Quiero creer que el detective te dijo todo esto.- comentó Brayan. 
-Así es. Me contó todo.
Brayan se quedo callado. Su rostro había cambiado, se había endurecido. Sus ojos Se volvieron cristalinos pero no derramaron ninguna gota. Nos quedamos en silencio varios minutos hasta que mi padre llego
-Brayan ayúdame a mover unas cajas por favor.
-Claro señor.- dijo Brayan en un susurro.
-Vane, ve a la casa. El chico con el que llegaste te esta esperando, se ofreció a llevarte a casa.- dijo mi padre viendo unos papeles que tenía en las manos. 
-¿Cual chico?- preguntó Brayan alzando la cabeza.
-Es un amigo de la universidad. Haremos un proyecto juntos.- dije viendo el rostro del joven serio. 
-Ese muchacho es agradable. ¿Por qué no me lo habías presentado hija?
-No se había dado la oportunidad.- dije casi en un susurro.
-Lo invite a cenar hoy amor, espero no te moleste.- continuó mi padre sin escucharme. 
-¿A cenar?- preguntó Brayan molesto.
-Si, es muy amable y acepto con gusto. Espero que pronto sea tu novio hija, ese tipo de chicos son los que valen la pena, ¿no crees Brayan?- preguntó mi padre alzando la vista de las hojas.
-Si, eso creo. Si me disculpan tengo que ir a revisar unas cosas.- dijo el muchacho. 
Su rostro estaba rojo y sus manos estaban tensas y cerradas en puños. 


The Last Dream CAPÍTULO VI

CAPÍTULO VI

-Ya llegué Vanesa.- anunció mi padre entrando a la casa. 
-Papá te tengo una noticia.- dije con una sonrisa. 
Sentía mi sonrisa forzada pero tenía que verme feliz. Mi padre se sentó en el sofá y esperó a que le diera la noticia. 
Marco llegó con una cerveza y se la entregó a mi papá. 
-Chicos no me espanten, ¿qué sucede?- preguntó mi padre dejando la bebida en la mesa.
-Le pedí a su hija que fuera mi novia y aceptó.- anunció Marco con una enorme sonrisa. 
Me abrazó por la cintura y me dio un beso en la frente. 
-Vamos chicos, no derramen miel enfrente de mi.- dijo mi padre con una sonrisa.-Los felicito chicos. Espero que la hagas muy feliz muchacho.
-Claro que si señor, hacerla feliz es mi propósito. Solo quiero verla feliz, quiero que sea feliz.- dijo Marco con una enorme sonrisa y me robó un beso frente a mi padre.
-¡Chicos! ¡Basta! Vayan a la cocina si quieren besarse, no delante de mi.- dijo mi padre cerrando los ojos. 
-Mejor vamos a cenar.- dije riendo. 
Nos sentamos en la mesa y comenzamos a comer. Marco había preparado una deliciosa pasta. 
-Abriremos un vino para celebrar.- dijo mi padre parándose y yendo a su pequeña bodega.
-Tu padre me cae bien, es muy gracioso.- dijo Marco viéndome a los ojos.
-Es lindo cuando quiere.- dije viendo mi plato vacío.
-¿Qué tienes?- me preguntó mi novio tomándome de la mano.
-Mañana es el aniversario de mi hermano. Serán 4 años sin él.- dije limpiándome la pequña lágrima que derramé.
-¿Harán algo?- me preguntó acariciando mi rostro.
-Iremos al panteón, mi padre se emborrachará y yo me encerraré en mi habitación...todos los años es lo mismo.- dije alzándome de hombros.
-Podemos salir, ir al cine, a comer o simplemente ir al parque. ¿Qué dices?- me preguntó con una enorme sonrisa.
-No, es un día de luto. Ese día no quiero salir, no quiero hacer nada.- dije casi en un susurro.
-¿No irás a la universidad?- preguntó Marco preocupado.
Negué con la cabeza, sin dejar de ver mi plato vacío. En eso mi padre llegó con una botella de vino. Él coleccionaba vinos, tenía una bodega llena de ricos vinos.
-Este es especial. Es del año en el que me case. Me tarde varios años en encontrarlo.- dijo mi padre poniéndolo en la mesa.-¿Todo en orden hija?- preguntó al verme los ojos rojos.
Estaba tratando de contener las lágrimas. Asentí ligeramente y me paré para dejar los platos a la cocina mientras los chicos abrían la botella de vino. Me lavé la cara y respiré hondo. No quería preocupar a mi papá y menos a Marco. Él no sabía como me afectaba la muerte de Leonardo y prefería dejarlo así. La muerte de mi hermano me lastimaba mucho, después de todos esos años me seguía doliendo como si hubiera sido ayer.
-¡Vanesa vamos a brindar!- exclamó mi padre.
Al regresar, las copas estaban llenas del delicoso vino. Marco sostenía mi copa con una sonrisa.
-¡Por ustedes!- exclamó mi padre antes de darle un sorbo a su vino.
Los dos alzamos las copas y bebimos. El vino estaba delicioso, era como a mi me gustaba. Fuimos a la sala y mi padre puso una película. Ya iba por la mitad cuando sonó el timbre. Me paré y fui a abrir la puerta sin despegar los ojos de la televisión.
-¿En qué puedo ayudarlo?- pregunté mientras abría la puerta.
-Quiero hablar contigo.- dijo la persona en un susurro.
Al voltear vi el rostro de Brayan entre la oscuridad. Al verme sonrió débilmente y sus ojos mostraron una rápida chispa de alegría.
"Esto no puede ser cierto." pensé mientras emparejaba la puerta.
-¿Qué haces aquí?- pregunté en un susurro.
-Necesito hablar contigo. Quiero que estes enterada de unas cosas.- dijo el chico borrando la sonrisa de su rostro.
-Dime, te escucho.- dije cruzando los brazos frente mi pecho.
-Hablé con el detective y ya me contó quién soy.
-Felicidades, puedes volver a tu vida.- dije triste.
-El problema es que no quiero volver a mi vida, al menos no quiero volver con la mujer que dice ser mi prometida.
Al oir esas palabras, una pequeña llama de esperanza se encendió dentro de mi pecho.
-¿Entonces que harás?- pregunté con indiferencia.
-Lo que haré será luchar por ti, luchar por tu amor porque aunque hayas dicho que amas al tal Marco yo se que no es así, yo se que no sientes nada por él. Dame una oportuidad de hacerte la mujer más feliz del mundo.
-Brayan, ¿sabes lo que me dices?- pregunté en un susurro.
-Si, lo que te estoy pidiendo es que me des la oportunidad de hacerte la mujer más feliz del mundo. Quiero estar a tu lado toda mi vida.- al pronunciar esas palabras Brayan me tomó de las manos y las colocó sobre su pecho.
Su corazón latía a mil por hora. Al sentirlo, mi corazón se aceleró hasta ir al mismo ritmo que el de Brayan. Quería decirle que lo amaba, que deseaba ser suya y estar con el toda mi vida pero ya no era posible. Era novia de Marco y tendría que aceptarlo.
-No puedo, no puedo.- dije soltando mis manos y viendo al suelo.
-¿Por qué no? ¿Qué pasa?- preguntó Brayan serio.
-Porque tengo novio.- dije alzando la vista y viéndolo a los ojos.
 

jueves, 27 de noviembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO IV

CAPÍTULO IV

Vi como se alejaba Brayan y entraba a la oficina de mi padre. Se podía ver como sus manos temblaban.
-¿Nos vamos Vanesa?- me preguntó Marco con una sonrisa.
-Claro, vámonos.- dije distraida. 
Sonreí y nos despedimos de mi padre que seguía viendo los papeles. 
-Cuídala mucho muchacho, es mi tesoro más preciado.- dijo mi padre sin alzar la vista de los papeles. 
-Claro que si señor, la cuidaré con mi vida.- dijo Marco viéndome directamente a los ojos.
Me empecé a sonrojar y desvié la mirada. 
-Será mejor que nos vayamos.- dije apresurando a Marco para evitar volver a ver a Brayan.
No quería ver a Brayan, tenía que olvidarlo, él estaba comprometido y ya tenía una vida. Con el paso del tiempo, él me olvidaría y yo tendría que hacer lo mismo. 
Comencé a caminar sin fijarme realmente por donde iba. Estaba pensando en Brayan hasta que una mano tomo la mía. Volteé espantada y al ver a Marco sujetando mi mano me quedé sin habla, sin aliento.
-Perdón si te incomodé.- dijo Marco soltando mi mano apenado.
-No te preocupes.- dije desviano la vista de los suyos. 
-No te atrevas a volver a tocarla.- dijo una voz masculina en un susurro.
Ambos buscamos al dueño de la voz y me asombré cuando vi a Brayan salir de la oficina.
-¿Qué?- preguntó Marco, provocándolo.
-No vuelvas a tocarla.- repitió Brayan más alto.
-Brayan...- empecé a decir pero él alzó su mano para callarme.
-Tengo que decirte algo Vanesa, y ya no lo guardaré más.- dijo el chico viendome directamente a los ojos.
-Dime, ¿qué es lo que ya no puedes guardar más?- pregunté acercándome más a él. 
-Lo que tengo que decirte es que te amo como jamás he amado. Te amo más que a la chica que dice estar comprometida conmigo. Nunca había sentido esto, no había sentido la necesidad de estar al lado de alguien. Nunca había estado nervioso al hablarle a una chica. Contigo todo es diferente. Estoy nervioso cuando te veo, no se que decirte, me tiembla la voz, mi corazón late a mil por hora cuando te acercas a mi, al ver tu rostro mi corazón se enciende y al ver tus ojos el tiempo se detiene. Me siento vacío si no te tengo a mi lado y te extraño a cada momento que no te veo. 
Me quedé con la boca abierta. No sabía que decir, que hacer. ¿Le digo lo que siento por él? ¿Le digo como me siento a su lado? No, tengo que olvidarlo, tengo que seguir adelante, tengo que encontrar a alguien más. 
-Brayan yo...- empecé a decir pero Brayan me tomo del rostro y se acercó tanto a mi que nuestros labios se tocaron. 
Nos besamos lentamente y poco a poco el beso se fue haciendo más intenso.
-¡Brayan suelta a mi hija ahora mismo!- exclamó mi padre furioso. 
Su rostro estaba rojo y sus manos en puños. Sus ojos no se despegaban de los ojos de Brayan. 
-Padre...
-No quiero escuchar nada. Marco lleva a mi hija a mi casa y no quiero que la dejes sola, no quiero que él se acerqué a ella.- ordenó mi padre señalando a Brayan.
-Claro señor, yo la cuidaré. Será mejor que nos vayamos.- me dijo Marco tomando mi brazo y llevándome a la salida de la tienda.
-Deja a la chica en paz.- dijo Brayan acercándose a nosotros.
-No des un paso más muchacho. No te quiero cerca de mi hija, no te quiero cerca de Vanesa.- exclamó mi padre fulminando con la mirada al amor de mi vida.
Salimos de la tienda y nos dirigimos a mi casa. Ibamos a la mitad del camino, cuando un hombre jaló la espalda de Marco y lo tiró. Empezaron a pelear mientras yo trataba de quitar al agresor. Al ver su rostro me quedé atónita. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO V

CAPITULO V

-Brayan, suelta a Marcos ya.- dije con el poco aliento que me quedaba.
-Él quiere robarme tu amor Vanesa, quiere quitarme al amor de mi vida y no lo voy a permitir.- dijo Brayan en su defensa.
-Yo no...no....- no pude acabar la frase. Me dolía el corazón con solo pronunciar esas palabras.
-Dime que no me amas y me iré para siempre.- dijo Brayan soltando al muchacho.
Marco quedó en el suelo tratando de recuperar el aliento y limpiándose la sangre que salía de su boca y nariz.
-Yo...yo....- tome aire, cerré los ojos y me armé de valor. Al abrir los ojos solté- Yo no te amo Brayan.
Nos quedamos en silencio. Brayan veía mis ojos, en su rostro mostraba la incredulidad.
-No te amo, ahora aléjate de mi y de Marco.- dije ayudándo a la víctima a levantarse.
-No puedo creerlo, no puedo aceptarlo. Al besarte en la tienda sentí como disfrutaste el beso, así que no te puedo creer.- dijo Brayan acercándose a mi.
-Aléjate de ella.- susurro Marco.
-Tú no te metas maldito.- Brayan lo fulminó con la mirada.
-No le hables así. No te atrevas a hablarle de esa forma a mi chico.- dije, la voz me tembló pero al parecer solo yo me había percatado.
-¿Tu chico?- preguntó Brayan lentamente.
-Así es, y la defenderé con mi vida de personas como tu.- dijo Marco poniéndose de pie lentamente pero con la cabeza en alto.-No vuelvas a tocarla.
-Vanesa yo....- el chico no pudo acabar la frase. Sus ojos fueron de Marco a mi.
-Vete, vete, vete. No lo hagas más difícil.- supliqué viendo la tierra y aguantando las lágrimas que morían por salir.
-Me iré pero quiero que sepas que siempre te amaré, siempre.- dijo Brayan antes de partir.
Brayan dio media vuelta y se fue al sur. Supuse que iba a su casa o a un hotel o a donde el viento lo llevara.
-Vamos, te llevare a mi casa.- dije pasando mi brazo debajo del suyo para ayudarlo.
Caminamos en silencio y lentamente hacia la casa. Al llegar, saqué con cuidado las llaves y lo lleve al sofá. Fui por un vaso con agua y el botiquín de primeros auxilios.
-No te muevas.- dije limpiando sus heridas.
-Serás una magnífica doctora.- dijo Marco de repente.
Sonreí suavemente y comencé a sonrojarme.
-Gracias, eso espero.
Volvimos a quedar el silencio hasta que terminé de limpiar sus heridas y quedara limpio.
-¿Quiéres algo de comer?- pregunté yendo a la cocina.
-No gracias.- dijo Marco incorporándose.
-No te pares, te vas a lastimar más y puedes abrir tus heridas otra vez.- dije poniendo mis manos sobre su pecho.
Entonces recordé como había tocado el pecho de Brayan en el hospital. Se sentía tan diferente al de Marco. El de Brayan era fuerte pero no en exceso mientras el de Marco estaba ligeramente marcado.
-Ve a sentarte.- dije viendo mi mano. Mi cuerpo no tuvo la misma reacción como con el pecho del otro hombre.
-Espera.- dijo Marco antes de tomarme por la cintura y acercarme a su cuerpo.-¿Quiéres ser mi novia?- me preguntó el chico a escasos centímetros de mi rostro.
Nos miramos por unos segundos. Por mi mente pasó el rostro de Brayan pero sabía que debía olvidarlo.
-Sí, me encantaría.
Marco sonrió y acercó su rostro al mío hasta besarnos. Nos besamos durante varios minutos. Fue un beso largo y apasionado aunque no se podía comparar con el beso de Brayan. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

Recomendaciones de distintos blogs

Este blog habla de distintos parques de diversiones y de la historia de cada uno de ellos.
Aquí les dejo el link para que lo visiten: 
http://funnyparkasus.blogspot.mx/2014/11/animal-kingdom-es-un-parque-tematico-de.html?showComment=1415639308551#c5617593890049275824

Este blog habla sobre las tradiciones de Corea del Sur. Habla sobre la comida y algunos estrenos de dormas del 2014.
Aquí les dejo el link para que lo visiten: 
http://surdoramsandotherthings.blogspot.mx/

Este blog habla sobre distintos peinados y algunas sugerencias para tu cabello.
Aquí les dejo el link:
http://cabelleando.blogspot.mx/2014/10/introduccion.html?showComment=1415639913351#c5839556629249803159

Aqui puedes ver cuales son los shows y actores favoritos en diferentes categorías.
Para saber más puedes visitar el blog:  
http://allofthetvnews.blogspot.mx/2014/10/nuevos-exitos.html

Aquí puedes ver sobre tatuajes, puedes ver distintos diseños.
Para saber más puedes visitar el blog: 
http://inkedart.blogspot.mx/

jueves, 6 de noviembre de 2014

Recomendación de un libro II

Un libro que les recomiendo mucho por su historia es "P.D. Te amo" de Cecelia Ahern. 


Es una historia donde nos demuestra que ni la muerte puede separar dos almas que se aman de verdad. Gerry muere por un tumor cerebral y su esposa Holly queda viuda. Holly entra en depresión pero unas cartas de su difunto esposo la hace seguir adelante. 

Para más información puedes consultar la siguiente página web:



Recomendación de un libro I

Un saga que les recomiendo es "Oscuros" de Lauren Kate.

Es una historia de amor pero al mismo tiempo de tragedia ya que el destino de los personajes principales, Luce y Daniel, es estar juntos pero por cuestiones del destino Luce muere y rencarna cada 17 años.

Viven su última aventura al máximo y Luce va descubriendo cosas sobre su pasado y sobre su verdadero amor, Daniel.

La saga cuenta de 4 libros que son:
  • Oscuros 
  • El poder de las sombras
  • La trampa del amor
  • La primera maldición
También hay un anexo llamado: La eternidad y un día.


Para más información puedes consultar la siguiente página web:
http://cazadoresdesombras1234.blogspot.mx/2014/02/saga-fallen-oscuros-descargar-en-pdf.html


lunes, 3 de noviembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO II

CAPÍTULO II

-Te amo.-  había susurrado Brayan entre beso y beso.
Sus manos recorrían mi espalda, los costados de mi torso, mi abdomen, mis muslos y volvían a subir por mis caderas; este recorrido lo hizo un par de veces mientras nos besábamos. Yo estaba sentada en él, mis brazos rodeaban su cuello y jugaban con la parte baja de sus cabellos. 
Nos separamos por unos segundos y sonreí.
-Te amo Brayan, te amo como jamás he amado.
Brayan acercó mi rostro al suyo y beso mi nariz para después rozar mis labios con los suyos. Mis manos bajaron hasta su cintura y le quitaron ágilmente la playera, su cuerpo quedo desnudo frente a mi. 
-Así nos vamos a llevar.- dijo antes de quitarme la blusa con rapidez pero con cuidado. 
Me reí, sus manos me hacían cosquillas. Descansó sus manos sobre mis muslos y me miró directamente a los ojos. 
-Te amo Vanesa, te amo con locura.- dijo Brayan con su radiante sonrisa en el rostro. 
Tome sus manos y las puse sobre mi corazón. 
-Esto te pertenece, Hoy, mañana y siempre.
Brayan sonrió y nos volvimos a besar. Sus manos se deslizaron por mi espalda hasta encontrarse con el broche de mi sostén. Con águiles dedos lo desabrocho y lo tiro al suelo. Sus manos siguieron en mi espalda y poco a poco fueron pasando a mi pecho. Acariciaron delicadamente mis senos para después subir a mi cuello y que sus dedos se enredaran en mi cabello. 
-Vamos a la cama.- dije tomando su mano. 
Brayan se dejo llevar. Estuvimos frente a la cama y le quite el pantalón. Cuando la prenda estuvo fuera, mis manos recorrieron sus piernas para quitar el boxer, a continuación mis manos volvieron a recorrer sus piernas, subieron hasta su abdomen y llegaron hasta su cuello. 
-Es tu turno.- le dije seductoramente. 
Brayan mostró una sonrisa picarona y deslizó sus manos de mi cadera a la parte baja de mi espalda. Tomo la parte superior de mis pantalones y los empezó a deslizar hacia abajo. Sus manos fueron bajando suavemente el pantalón, pasando por mis glúteos hasta mis pantorillas, hasta que este quedo fuera. En seguida siguió con los calzoncillos. Sus manos siguieron el mismo camino. Una vez desnudos, Brayan me alzó de la cintura y nos acostamos juntos en la cama. 
-Eres hermosa.-susurro.-Te voy a decir uyn secreto: te pertenezco Vanesa, mi cuerpo y alma te pertenecen.
-Yo soy toda tuya, jamás le perteneceré a nadie más.- dije con una amplia sonrisa.
Inmediatamente nos comenzamos a besar para después unirnos, unir nuestras almas y que ningún mortal pudiera separarnos. Estuvimos juntos toda la noche; riendo, acariciandonos, jugando con nuestras manos, besándonos y haciendo el amor una y otra vez.
-¿Ya lo habías hecho?- mre preguntó Brayan mientras enlazábamos nuestras manos. 
Yo estaba acostada en su pecho, sentía como este subía y bajaba por su respiración y como latía su fuerte corazón. 
-No, es la primera vez que lo hago. Es la primera vez que me entrego a alguien.- admití un poco avergonzada.
-Hey mírame preciosa.- dijo poniendo su dedo índice debajo de mi barbilla para que alzara la vista  nos viéramos directo a los ojos.-Te amo, gracias por darme una oportunidad. Espero que te haya gustado amor.
-Me encanto, no podría haberlo imaginado mejor.- dije para luego besarlo.
Me tomo de la cintura e inesperadamente pero deliciosamente volvimos a hacer el amor.
Esta vez lo hicimos hasta quedarnos sin aliento, quedarnos sin fuerzas, sentir que éramos uno solo. Lo hicimos hasta que los primeros rayos de luz pasaron por la ventana e iluminaron el cuerpo de Brayan. Su piel se volvió como el oro pero aún seguía siendo delicado y me seguía transmitiendo su calor, su dulzura y su pasión. 
-Te amo Vanesa, te amo más que a mi propia vida.- me dijo Brayan antes de besarme.

Recomendación de una página web

Si quieren leer otras historias pueden consultar los siguientes links.

Estas historias son infantiles:
http://es.slideshare.net/24900012/historias-inventadas

http://es.slideshare.net/24900012/cuento-la-cueva-secreta?related=1

http://es.slideshare.net/tigresperdiguera/cuento-inventado-23517874?related=1

Slideshare me gusto porque vienen distintas historias y es fácil navegar por esta página web. Puedes guardar la historia que te haya gustado y volver a leerla cuando gustes.



sábado, 1 de noviembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO I

CAPÍTULO I

Estaba en el auto escuchando música cuando se oyó un fuerte ruido. Me quite el audífono y voltee preocupada. Un coche se había estrellado contra una barda. Baje corriendo y me dirigí al auto que acababa de tener el accidente. Me arrodille frente a la ventanilla del conductor y al poner las manos en el suelo se me enterraron unos pequeños cristales. Me asome y vi a un joven, no tenía más de 25 años.
-¿Estás bien? ¿Cómo te llamas?- pregunté acercándome más a él.
El joven solo me miro sin decir nada. 
-Tranquilo, no te haré daño.- dije sacando mi celular.
Al marcar el número de emergencia me di cuenta que mis manos estaban ensangrentadas a causa de los cristales. No le tome importancia y marque el número. 
-Emergencia, ¿en qué le puedo ayudar?- contestó una señorita al otro lado de la línea.
-Un joven ha sufrido un accidente automovilístico. Estoy en la calle San Lorenzo, enfrente del OXXO.
-Por favor espere unos minutos mientras corroboramos su información.- respondió la señorita antes de poner la música de espera. 
-¿Qué?- exclamé viendo la pantalla del teléfono. No podía creer que me pusieran en espera. -Tranquilo, ya viene la ayuda.- le dije al muchacho que aún me veía.
-Su información ha sido corroborada. La ayuda llegara en 20 minutos.- hablo la señorita antes de cortar la llamada. 
-¡20 minutos!- exclamé furiosa.
Guardé el móvil mientras pensaba: No sobrevivirá si espero a que llegue la ambulancia.
Me puse de pie para pedir ayuda a los vecinos cuando un susurro me detuvo.
-Quédate...no te vayas.
Voltee lentamente y vi que el joven estaba hablándome en un susurro mientras estiraba su mano izquierda. Me acerqué lentamente a él y le tome la mano. Al sentir su mano helada me dio un escalofrío. Miré su mano aferrando la mía con la poca fuerza que le quedaba, poco a poco fui alzando la vista y pude apreciar su juvenil rostro, era castaño con unos ojos azules, tenía una cortada que le recorría de la ceja hasta su oído derecho.
-Quédate.- volvió a decir el muchacho.
-Tengo que ir por ayuda.- dije tratando de zafar mi mano de la suya pero fue inútil porque el joven apretó más su mano.
-Quédate.- repitió por tercera vez.- sus ojos me transmitieron el miedo que sentía.
-Esta bien, me quedaré.- dije apartando con cuidado los cristales con la mano que tenía libre. Sentí como estos me raspaban la palma de la mano pero no le di importancia. Me senté sosteniendo la mano del muchacho.
-¿Cuál es tu nombre?- pregunté rompiendo el silencio que se había creado.
-Mi nombre es...es...- empezó a decir pero no pudo acabar la frase a causa de un ataque de tos.
-Respira, todo esta bien. Aquí estoy yo.- dije amablemente y mostrando una calurosa sonrisa.
-Mi nombre es...-comenzó a decir pero esta vez se hizo un silencio. Sus ojos azules me sostuvieron la mirada antes de cerrarlos y dejar de apretar mi mano.
-No no no...vamos responde, reacciona.- dije acariciando delicadamente el rostro del chico. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, sentía un nudo en el estómago y unas manos que me asfixiaban.
Solté la mano del joven y me las lleve a mi garganta; no había nada sobre está pero aún tenía ese sentimiento, esa sensación de no poder respirar. Mis pulmones me comenzaron a pedir a gritos aire fresco pero el aire no entraba a mi cuerpo. No podía dejar de ver al joven, de sentir que le había fallado. Minutos después sentí unas manos en mis caderas que me levantaban. Era un señor que vestía de blanco, me estaba preguntando algo pero no podía oírlo.
-Señorita, ¿está bien?- por fin escuche al hombre decir.
-Si...no...el joven...-no pude acabar la frase porque las lágrimas me invadieron de nuevo.
-El joven esta bien, se desmayó por el impacto y la sangre que perdió pero ya lo están trasladando al hospital. ¿Cómo te llamas?- me preguntó el paramédico.
-¡Vanesa! Gracias a Dios que estas bien.- exclamó mi padre corriendo hacia mí. Esquivó a unos policías antes de llegar a mi lado.
-¿Papá?- pregunté extrañada mientras él me abrazaba.
-Pensé que te había pasado algo. ¿Qué estabas haciendo?- preguntó revisando mi rostro. Al ver mis manos exclamó-¿Qué te paso?
-El vidrio le cortó las palmas de las manos al recargarse en ellas.- explicó el paramédico que estaba a un lado mío.
-Tenemos que llevarte al hospital.- dijo mi padre inmediatamente.
-Vamos, la ambulancia esta aquí.- anunció el paramédico abriendo la puerta trasera del vehículo.
El paramédico y yo nos subimos a la ambulancia mientras mi padre nos seguía en nuestro auto. Los tres nos dirigimos al hospital. Al llegar unas enfermeras me dirigieron a un pequeño cuarto donde aguardé unos minutos antes de que llegara el doctor con los utensilios necesarios para sacar los cristales que tenía enterrados. El doctor estuvo trabajando en mis manos algunos minutos hasta que quedaron libre de los cristales y limpias las heridas. Ardió un poco la limpieza pero mi mente estaba en el muchacho; ¿qué había pasado con él?
-Estas lista. ¿Cómo te sientes?- preguntó el médico depositando sus utensilios en una charola de plata que se encontraba sobre la mesa que tenía a su izquierda.    
-Bien.- mentí viendo los pequeños cortes que tenía en las palmas. No eran muy profundos, así que no hubo necesidad de ponerme puntos.
En eso una enfermera entró en la habitación, las ojeras que tenía debajo de sus ojos sobresaltaban a causa de su pálida piel.
-El joven desconocido ha despertado. Pensé que desearía conversar con él antes de que volviera a caer dormido.- anunció la enfermera antes de salir de la habitación con la charola en mano.
-Si me disculpan, tengo que irme.
-Gracias doctor.- agradeció mi padre estrechándole la mano.
-Doctor, ¿quién es el joven que despertó?- pregunté esperanzada de que no hubiera muerto ya.
-Un joven que llegó por un accidente automovilístico. Se había desmayado por el impacto y la falta de sangre. ¿Lo conoce?- me preguntó el señor.
-Creo que si, creo que si.- respondí ausente.
-Por favor acompáñeme.- dijo el doctor abriendo la puerta y cediéndome el paso.
-Vanesa, ¿a dónde...-empezó a preguntar mi padre pero yo ya estaba afuera de la habitación e iba de camino al ver al joven desconocido.
Seguí al doctor por los pasillos llenos de enfermeras con sus vestidos blancos y a pacientes en camisón, algunos de ellos iban en sillas de ruedas.
-Sígame por favor.- dijo el médico entrando a una habitación; en la puerta decía:
NOMBRE: desconocido
 Entré a la habitación y el doctor estaba revisando los signos vitales del joven.
-¿Dónde estoy?- preguntó el joven abriendo lentamente los ojos.
-Se encuentra en el hospital "Miranda". ¿Cuál es su nombre?
-No lo se...no recuerdo nada. Todo está en blanco.- dijo recorriendo la habitación con su mirada. Segundos después se posó en mí.-¿Quién eres?
-Soy...mi nombre es...Vanesa. Estuve contigo en el accidente.- dije lentamente.
-¿Eres mi novia?- preguntó, sus ojos mostraban una chispa de esperanza.
Me quede paralizada; si negaba su pregunta entonces perdería la esperanza que mostraban sus ojos pero no sabía nada de él, no podía aparentar ser su novia.
-¿Lo eres?- preguntó insistente.
Suspire y respondí viendo al suelo:
-No, no lo soy. Cuando tu auto se estrelló yo estaba ahí. Salí corriendo y trate de ayudarte pero minutos después del accidente quedaste inconsciente y fue cuando te trasladaron aquí. No alcanzaste a decirme tu nombre.
-Ya veo...que pena que no fueras mi novia, eres muy hermosa.- sonrió débilmente. Después de unos segundos continuó hablando viendo por la ventana que tenía al lado derecho y comenzó a jugar con sus dedos sobre el regazo.-Pero gracias por tu ayuda.
-Necesito que trate de recordar su nombre señor.- interrumpió el médico el incómodo silencio.
-No puedo recordar nada, no puedo.-su voz sonaba desesperada, angustiada y triste.
-Trate por favor, tenemos que ingresarlo al sistema. Si necesita algo llámenos.- ordenó el doctor.
Este salió de la habitación y nos quedamos solos. Él veía por la ventana y yo estaba parada frente a una pintura. Nos quedamos en silencio.
-Siéntate, con confianza.- me ofreció el asiento que estaba a su izquierda.
Vacilé unos instantes pero accedí, lo que más necesitaba él era compañía. Al sentarme, me preguntó:
-Cuéntame de ti, ¿quién eres?
-Me llamo Vanesa. Tengo 20 años y no se qué más contarte.-admití nerviosa.
El chico soltó una carcajada.
-Me alegra que te parezca divertida.- dije un poco molesta pero al mismo tiempo me alegró de verlo sonreír. Su sonrisa era sincera y hermosa.
-No es eso, te ves bella nerviosa. Ninguna chica se había puesto así a mi lado.- dijo el chico sosteniéndome la mirada.
Baje la vista y me sonrojé.
-No quería incomodarte.
-Esta bien, no te preocupes.- dije jugando con mi cabello.- Además pareces el chico que trae a todas en la palma de la mano.- agregué viéndolo a los ojos.
El joven se sorprendió y volvió a mostrarme su hermosa y delicada sonrisa.
-Vanesa, al fin te encuentro.- dijo mi padre entrando a la habitación.-¿Dónde te habías metido?
-Yo...
-Lo siento señor, estaba conmigo. Solo me hacía compañía.- dijo el joven aún con la sonrisa en su rostro.
-¿Tú eres el joven que tuvo el accidente?- preguntó mi padre señalándolo.
-Así es señor, bueno eso es lo que me han dicho.
-Papá, ¿nos podemos quedar un rato más?- pregunte en un susurro.
-Creo que el joven quiere descansar hija, mejor vámonos y mañana regresamos.
-No quiero descansar, de hecho ya no quiero estar aquí.- dijo quitando las sábanas, sacando cuidadosamente la aguja de su vena e incorporándose lentamente.
-No puedes ponerte de pie.- dije levantándome del sillón y poniendo mis manos sobre su pecho.
Debajo de la fina bata se sentían sus músculos. Me quede viendo su pecho, con mis manos sobre él. Sentía como me observaba el joven, debía sacarme 15cm de altura. Nos quedamos un largo tiempo así, la distancia entre nosotros era pequeña. podía sentir su respiración acelerada.
-Vane...es hora de irnos.- dijo mi padre interrumpiendo el momento.
-Si, es hora de irnos.- repetí viendo al chico a los ojos, la voz salió de mi boca con un leve temblor.
-¿Puedo ir con ustedes? Prometo ayudar y hacer lo que pueda.- suplicó el joven.
-Esta bien, ven con nosotros.- dijo mi padre examinando el rostro de felicidad del chico.
-Gracias, muchas gracias.- el joven tomo su ropa y fue al baño a cambiarse.
-Espero que no nos acusen por secuestrarlo.- dijo mi padre tocándose la frente.
-Tranquilo papá. No pasará nada malo.- dije abrazándolo.
El chico solo tardo unos minutos en cambiarse, salimos los tres de la habitación y pasamos por los pasillos como si nada hasta salir del hospital. Nos dirigimos al coche de mi padre. El joven se quedó afuera, observaba el coche detenidamente. En su cara se podía ver el terror, empezaba a recordar.
-Deberías hacer algo.- sugirió mi padre nervioso.
Asentí y salí del vehículo.
-¿Nos vamos?
-No puedo subir, siento...algo.- dijo llevándose las manos al corazón.
-No te pasará nada...confía en mí.- extendí mi mano y mostré una leve sonrisa.
-Confiare en ti.- dijo despeñes de unos momentos de duda y tomó mi mano.
Los dos nos subimos en la parte trasera del auto y mi padre nos llevo a casa. Todo el camino estuvimos agarrados de la mano hasta llegar a nuestro destino.
-Bienvenido.- dijo mi papá abriendo la puerta principal.
El joven paso y se asombró al ver la casa.
-Es muy hermosa. Felicidades por tener esta casa.- dijo viendo detenidamente las fotografías que estaban sobre la mesita de la entrada.
-Gracias, supongo.- respondió mi papá yendo a la cocina.- ¿Cómo te vamos a llamar?
-Como ustedes gusten.- respondió el chico animado.
-Brayan, ¿te gusta?- pregunte.
-Me gusta Brayan.- dijo volteándome a ver y mostrando una cálida sonrisa.
-Bueno Brayan, mañana iras conmigo a la tienda. Ahí trabajarás.- mi padre regresaba con una cerveza en la mano; se preparaba para ver el partido de fútbol.
-Claro que sí señor.
-Dime Alejandro. Señor me suena a viejo, o ¿qué estas insinuando?- pregunto mi padre alzando las cejas.
-No insinuo nada seño...Alejandro.- respondió Brayan alzando las manos para demostrar su inocencia.
Mi padre rió y prendió el televisor.
-Sígueme, te enseñaré tu habitación.- dije tomando su mano y dirigiéndome escaleras arriba.
Le mostre la habitación que antes era de mi hermano. Al abrirla todos los recuerdos me invadieron y los ojos se me pusieron cristalinos.
-¿Te encuentras bien?- me preguntó Brayan posando su mano sobre mi hombro.
-Sí, solo me entró polvo.- mentí tallando mis ojos.
-Me encanta, esta muy padre la habitación. ¿Quién dormía aquí?- pregunto sentándose en la cama.-Tenía muy buen gusto.-añadió viendo la decoración de la habitación.
Las paredes estaban pintadas de azul y había una enorme águila que salía de la cabecera de la cama.
-Mi hermano dormía aquí. Falleció hace tres años, su avión se estrelló cuando iba a Rusia. Nunca encontraron su cuerpo, jamás lo pudimos enterrar como es debido.- dije tragando saliva para quitar el nudo de mi garganta.
-Lo siento, no quería incomodarte.- se disculpó poniéndose de pie.
-No lo sabías. Además fue hace varios años.- negué con la cabeza.
ÉL sonrió debilmente y nos quedamos en silencio.
-Será mejor que te deje. Si quieres tomar una ducha aquí están las toallas y alguna ropa de mi hermano, tal vez te queden.- le indique el armario donde seguían las cosas de Leo.-Por acá esta el baño.- dije abriendo una pequeña puerta de madera.
-Gracias Vanesa.
-Puedes llamarme Vane. Solo me llaman Vanesa cuando están enojados conmigo.
-Gracias Vane.- corrigió Brayan con una sonrisa.
Sonreí y salí del cuarto para darle un poco de privacidad y antes de que me pusiera a llorar frente a él. Fui directo a mi habitación y comencé a llorar, aún no superaba la muerte de Leonardo. Me recosté en la cama y cerré los ojos. Los recuerdos me invadieron.
"Estimado Sr. Alejandro Méndez:
Nos apena informarle que el avión 489 con destino a Rusia donde viajaba su familiar, Leonardo Méndez, ha sufrido un accidente el día 20 de agosto del presente año donde no ha habido ningún sobreviviente. Se están haciendo investigaciones para saber la causa del accidente. 
Sin más por el momento, Aerolínea Nacional de Rusia (ANR)."
Abrí los ojos y seque las pequeñas gotas que escapaban de mis ojos. Ese día mamá había llorado mucho, lloro hasta quedarse dormida. Dos meses después se suicido, quien hubiera imaginado que el espíritu de Leo la haya conducido hasta su muerte.
-Vane, vamos a cenar amor.- me aviso mi papá entrando al cuarto.-¿Por qué lloras pequeña?
-La habitación de Leo me trae muchos recuerdos.- admití incorporándome.
-Ya esta la cena.- exclamó Brayan desde las escaleras interrumpiendo lo que iba a decir mi padre.
Ambos salimos de la habitación en silencio y nos dirigimos a la planta baja. Al entrar al comedor casi me rompo en llanto; Brayan usaba la playera favorita de mi hermano. Brayan sintió mi tensión porque de inmediato me preguntó si todo estaba bien. Asentí y luego negué, nada estaba bien. Mi padre le explicó a Brayan el significado de la playera.
-Si gustan me la puedo cambiar.- dijo preocupado el chico.
-No, puedes quedártela. Ya no la vamos a usar otra vez.- dijo mi padre sin compasión.
Al escuchar esas palabras las lágrimas comenzaron a salir sin control. "Ya no la vamos a usar otra vez", era lo que había dicho mi padre, es decir, Leo ya no iba a volver. Sequé las lágrimas y respire hondo. Nos sentamos a comer en silencio. Los molletes que había hecho Brayan estaban deliciosos pero el hambre se me había ido. Comí solamente uno y me retiré a mi cuarto. Estando ahí, me desvestí y me tire a la cama. Me puse los audífonos y me desconecte del mundo. Tenía los ojos cerrados cuando sentí una mano en mi hombro. Al abrir los ojos encontré el rostro de Brayan.
-¡Brayan! ¿Qué haces aquí?- pregunte tapándome con la sábana.
-Estaba preocupado. Toqué la puerta pero no respondiste. Tu padre se fue a dormir, dijo que estarías bien pero yo...seguía preocupado.- explicó sin quitarme los ojos de encima.
-Y ¿por eso entraste así a mi habitación?
-Se que estuvo mal-
-Muy mal.- lo corregí sonrojada.
-Pero me preocupe mucho por ti. Cada vez que te veo triste siento un nudo en el estómago.- explicó tocando su abdomen.
-¿Puedes cerrar los ojos?
Él asintió y cerró sus ojos. Me puse de pie y tome una blusa que me llegaba hasta las rodillas.
-Listo.-anuncié estirando la prenda.
Brayan abrió los ojos y al verme se sorprendió. Un tono rojizo inundó sus mejillas y sus manos comenzaron a sudar.
-¿Pasa algo malo?- pregunté viéndome en el espejo.
-No, solo que...-dijo acercándose a mí.- Solo que me ha invadido un sentimiento...no se como explicarlo.
Ya iba a responder cuando tomo mis mejillas y posó sus labios sobre los míos. Sus labios eran cálidos y suaves, llenos de pasión. Al principio era él el que besaba pero unos segundos después yo respondí el beso. Sus manos comenzaron a recorrer mi cabello, mi cuello, mis brazos y mi espalda. Cada segundo que pasaba los besos se volvían más intensos. Sus manos bajaron a mi cintura y me levanto con tanta delicadeza que me pareció estar flotando. Enrolle mis piernas en su cuerpo y deje que me llevara, me guiara. Me condujo a la cama y ahí me depositó con sumo cuidado. A pesar de estar encima de mi no sentía su peso, solo su calor. Sus manos se deslizaron a mis piernas y con un movimiento suave y preciso me quitó la blusa. Admiro mi cuerpo unos segundos antes de volver a besarme. Su boca se deslizó a mis mejillas, mi cuello para seguir el camino de mi pecho. Deslizo sus manos por mi espalda y me levanto para que quedara sobre él. Le quite la playera torpemente y acaricie su pecho, este era fuerte pero suave. Brayan acaricio mi espalda mientras nos besábamos y cuando menos lo esperé me quitó el sostén.
-Creo que vamos demasiado rápido.- susurre mientras tomábamos aire.
-Lo siento, no se que me pasa. Nunca había sentido esto por alguien.- se disculpó Brayan, viendo mi pecho.
Me baje de él y me puse la blusa.
-Será mejor que te vayas. Papá se enojara si te ve aquí.- dije abriendo la puerta para que saliera.
Brayan asintió y tomo su playera. Sin decir nada salió de la habitación. Cerré la puerta y me quede recargada en ella. Al reaccionar, tome mi ropa interior y mi pijama y me fui a bañar. Disfrute la regadera como nunca lo había hecho; el chorro de agua caía por mi espalda, justo por donde las manos de Brayan habían pasado. Toque mis labios con mis dedos y volví a saborear el dulce sabor de Brayan.
-¿Vanesa estas ahí?- pregunto una voz ronca del otro lado de la puerta.
Cerré el agua y me enrolle la toalla. Abrí ligeramente la puerta y vi el rostro soñoliento de mi padre.  
-Pensé que estabas dormido.
-Me levanté por agua y oí ruidos en tu habitación.-dijo mi padre echando un vistazo al cuarto de baño.-¿todo en orden?
Asentí lentamente, no sabía a lo que se refería.
-Todo esta bien...solo me di un baño.- dije finalmente.-Papá me voy a vestir.
-Oh claro, buenas noches hija.- se despidió antes de salir del cuarto.
Cerré la puerta y solté un suspiro. Me vestí y salí del baño. Sobre la cama había una nota que decía:
"Vane perdón por haberte besado de esa forma, fue imprudente y no tenía el derecho de hacerlo. Te pido que me disculpes y prometo que no volverá a suceder, al menos sin tu consentimiento. Espero puedas perdonarme y en lo que a mi concierne trataré de olvidar ese apasionado y encantador beso que tuvimos. 
Brayan
P.D. Te digo un secreto...me encanto el beso y no deseo olvidarlo."
Al leer la última frase la hoja se me cayó de las manos y me quede estupefacta. Moví la cabeza para despejarla de todas las cosas que habían pasado y me recosté. "Me encantó el beso" había puesto Brayan, "No deseo olvidarlo", él también sentía lo mismo que yo, no queríamos olvidar ese estupendo beso. Gire en la cama hasta quedarme dormida. Entonces mis memorias y anhelos me invadieron, se fundieron y se convirtieron en mi sueño.