CAPÍTULO VIII
-Hola hermosa, ¿cómo estas?- me preguntó Marco al verme entar al salón.
-Hola.- dije con una sonrisa.
Marco me besó en los labios y todos nuestros amigos comenzaron a gritar y a felicitarnos. Nos decían que hacíamos una hermosa pareja, que nos deseaban lo mejor y que esperaban la invitación a la boda. Marco sonreía y reía pero yo simplemente sonreía. No quería hacerle daño a Marco pero tampoco me veía casada con él. Tenía que hablar con él antes de que fuera demasiado tarde.
-Marco yo...
-No digas nada amor, no digas nada.- me silenció el chico poniendo un dedo sobre mis labios.
-Si Vanesa, no digas nada. Simplemente bésalo y ya.- dijo mi mejor amiga.
Todos comenzaron a gritar y Marco me tomo del cuello y me beso. Todos gritaron de alegría y solo sentía como mis mejillas se iba poniendo rojas.
-Basta Marco, suelta a Vanesa. Puedes besarla después.- dijo el profesor entrando al salón con una computadora.
Todos tomamos asiento y comenzó la clase. El día empezó con la clase de fisiología. El profesor trataba de que la clase fuera divertida ya que eran las 7 de la mañana del lunes. Marco no dejo de verme durante toda la clase.
Al terminar, Marco me invitó un café y pasamos nuestras horas libres juntos. Marco me hacía reír con sus ocurrencias y con las tonterías que decía. Nuestros compañeros nos veían y unas cuantas chicas susurraban después de lanzarme miradas asesinas. Marco era guapo, como ya les había dicho, y tenía a muchas chicas bajo sus encantos.
-No se que le vio.- susurro una chica al pasar a mi lado.
-Si es una antisocial.- respondió su amiga viéndome de reojo.
Baje la mirada tratando de ocultar el dolor de sus palabras. Marco al ver mi reacción, se puso de pie y exclamó
-¡Quieren dejar de insultar a mi novia! Es la chica más hermosa que puede existir en este universo, es amigable y divertida. Les pido de la manera más atenta que no hablen mal de ella.
Las dos chicas se quedaron impactadas, Marco jamás le había hablado así a alguien y menos a una chica.
-Amigo, ¿qué te sucede?- le preguntó Roberto, su mejor amigo.
-Odio que hablen mal de mi novia. No voy a soportar que la insulten de ninguna manera.- replicó Marco poniéndose rojo.
-Marco, esa chica te esta cambiando.- susurro Roberto aunque no lo suficiente bajo para no escucharlo.
-Marco será mejor que...
-No digas nada Vane, mejor vámonos a un lugar donde no haya hipócritas.- me interrumpió Marco tomándome de la mano.
-¡Qué te sucede Marco! ¡Esa chica te esta cambiando! Mejor déjala antes de que te vuelvas un perdedor como ella.- exclamó su amigo entre risas de burla.
-¡Cállate Roberto! No digas nada más.- respondió mi novio. Su voz estaba tensa y todo su cuerpo de tenso.
-Ven y cállame la boca. Si eres mi mejor amigo me hará caso.
-Entonces creo que no somos amigos.- respondió Marco dándose la vuelta y acercándose al chico para soltarle un puñetazo en la cara.
Empezó la pelea entre los dos muchachos. Ellos eran mejores amigos desde el primer día de la universidad. Al verlos pelear me sentí mal y culpable.
-Marco por favor basta.- supliqué acercándome a los chicos.
Una chica me jaló y me dio una cachetada mientras me reclamaba por la pelea entre los muchachos.
-No es mi culpa, yo no le dije a Marco que se peleara.- le reclamé sobándome el cachete.
-Si no fueras su novia entonces no hubiera pasado nada.- me reclamó la chica fulminándome con la mirada.
-No te atrevas a volver a poner un dedo encima.-dijo una voz masculina.
Me quedé helada al escuchar esas palabras. La voz no provenía de Marco ni de ningún otro chico de la universidad.
La chica se quedó asombrada y poco a poco retrocedió susurrando un nombre: Mario Solares.
Me di la vuelta y vi a Brayan. Estaba parado con la mirada fija en la chica que se alejaba lentamente. ¿Quién era en realidad Brayan? ¿Por qué la chica lo veía con asombro?
-Lo siento tanto joven Solares, lo siento. Solo quiero decirle que soy su admiradora.- comentó la chica sin dejar de ver a Brayan.
-¿Admiradora?- pregunté extrañada.
-Sí, eso es lo que pasa al ser una antisocial, no te enteras de nada de lo que pasa en el mundo exterior.
-No le hables así, modera tu boca.- respondió Brayan agresivo.
-Lo siento lo siento.- se disculpó la chica bajando la mirada.
-Vámonos Vane.- dijo Brayan tomándome de la cintura y jalándome suavemente.
Comencé a avanzar inconscientemente, solo oía los susurros de las personas y los gritos de los muchachos que se seguían peleando.
"Oh no, Marco" recordé pero ya era demasiado tarde. Ya estaba entrando en un coche azul. Brayan se subió del lado del conductor y encendió el coche.
-¿A dónde vamos?- pregunté poniéndome el cinturón.
-Te llevare a un lugar especial, se que te gustará.- dijo con una enorme sonrisa.
Arrancó el auto y nos dirigimos al centro. Estuvimos callados durante varios minutos hasta que Brayan prendió el radio y sonó la canción de "Gracias" de Daher.
-Esa canción es para ti. Con mucho cariño y con todo mi amor.- dijo Brayan con una enorme sonrisa.
Iba a responder cuando se oyó un fuerte sonido y luego solo vi oscuridad.
-No se que le vio.- susurro una chica al pasar a mi lado.
-Si es una antisocial.- respondió su amiga viéndome de reojo.
Baje la mirada tratando de ocultar el dolor de sus palabras. Marco al ver mi reacción, se puso de pie y exclamó
-¡Quieren dejar de insultar a mi novia! Es la chica más hermosa que puede existir en este universo, es amigable y divertida. Les pido de la manera más atenta que no hablen mal de ella.
Las dos chicas se quedaron impactadas, Marco jamás le había hablado así a alguien y menos a una chica.
-Amigo, ¿qué te sucede?- le preguntó Roberto, su mejor amigo.
-Odio que hablen mal de mi novia. No voy a soportar que la insulten de ninguna manera.- replicó Marco poniéndose rojo.
-Marco, esa chica te esta cambiando.- susurro Roberto aunque no lo suficiente bajo para no escucharlo.
-Marco será mejor que...
-No digas nada Vane, mejor vámonos a un lugar donde no haya hipócritas.- me interrumpió Marco tomándome de la mano.
-¡Qué te sucede Marco! ¡Esa chica te esta cambiando! Mejor déjala antes de que te vuelvas un perdedor como ella.- exclamó su amigo entre risas de burla.
-¡Cállate Roberto! No digas nada más.- respondió mi novio. Su voz estaba tensa y todo su cuerpo de tenso.
-Ven y cállame la boca. Si eres mi mejor amigo me hará caso.
-Entonces creo que no somos amigos.- respondió Marco dándose la vuelta y acercándose al chico para soltarle un puñetazo en la cara.
Empezó la pelea entre los dos muchachos. Ellos eran mejores amigos desde el primer día de la universidad. Al verlos pelear me sentí mal y culpable.
-Marco por favor basta.- supliqué acercándome a los chicos.
Una chica me jaló y me dio una cachetada mientras me reclamaba por la pelea entre los muchachos.
-No es mi culpa, yo no le dije a Marco que se peleara.- le reclamé sobándome el cachete.
-Si no fueras su novia entonces no hubiera pasado nada.- me reclamó la chica fulminándome con la mirada.
-No te atrevas a volver a poner un dedo encima.-dijo una voz masculina.
Me quedé helada al escuchar esas palabras. La voz no provenía de Marco ni de ningún otro chico de la universidad.
La chica se quedó asombrada y poco a poco retrocedió susurrando un nombre: Mario Solares.
Me di la vuelta y vi a Brayan. Estaba parado con la mirada fija en la chica que se alejaba lentamente. ¿Quién era en realidad Brayan? ¿Por qué la chica lo veía con asombro?
-Lo siento tanto joven Solares, lo siento. Solo quiero decirle que soy su admiradora.- comentó la chica sin dejar de ver a Brayan.
-¿Admiradora?- pregunté extrañada.
-Sí, eso es lo que pasa al ser una antisocial, no te enteras de nada de lo que pasa en el mundo exterior.
-No le hables así, modera tu boca.- respondió Brayan agresivo.
-Lo siento lo siento.- se disculpó la chica bajando la mirada.
-Vámonos Vane.- dijo Brayan tomándome de la cintura y jalándome suavemente.
Comencé a avanzar inconscientemente, solo oía los susurros de las personas y los gritos de los muchachos que se seguían peleando.
"Oh no, Marco" recordé pero ya era demasiado tarde. Ya estaba entrando en un coche azul. Brayan se subió del lado del conductor y encendió el coche.
-¿A dónde vamos?- pregunté poniéndome el cinturón.
-Te llevare a un lugar especial, se que te gustará.- dijo con una enorme sonrisa.
Arrancó el auto y nos dirigimos al centro. Estuvimos callados durante varios minutos hasta que Brayan prendió el radio y sonó la canción de "Gracias" de Daher.
-Esa canción es para ti. Con mucho cariño y con todo mi amor.- dijo Brayan con una enorme sonrisa.
Iba a responder cuando se oyó un fuerte sonido y luego solo vi oscuridad.
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