sábado, 6 de diciembre de 2014

The Last Dream CAPÍTULO IX

CAPÍTULO IX

-Ya esta despertando. ¿Cómo te sientes Vane?- me preguntó una voz masculina. 
Era una voz desconocida para mi; no era la voz de Brayan, ni la de mi padre y menos la de Marco. Era una voz que jamás había escuchado.
-Hija, ¿puedes hablar?- me preguntó mi padre.
Abrí los ojos lentamente y al principio veía borroso pero poco a poco la visión se fue aclarando. Estaba en una habitación blanca; a mi derecha estaba el doctor, a mi izquierda mi padre y enfrente de mi estaba Marco.
-¿Dónde estoy? ¿Qué paso?- pregunté desorientada.
Había cables conectados a mi y una máquina monitoreaba mis signos vitales. Estaba asustada, ¿qué había pasado? ¿dónde estaba Brayan? ¿en dónde estaba?
-Tuviste un accidente. Un coche les chocó y eso hizo que Brayan perdiera el control del auto. Tienes suerte de estar viva. Una persona vio todo y llamó a la ambulancia, casi mueres hija. Te trajeron a este hospital y te operaron. Perdiste varios litros de sangre y...-mi padre se detuvo.
Sus ojos estaban rojos, era por tanto llorar. Marco aguantaba el aire y las lágrimas. Se hizo un silencio largo que lo rompió el doctor.
-Vane, el impacto fue muy fuerte. Si la ambulancia se hubiera tardado más, ahorita estarías muerta. Hay dos noticias; la buena es que estas viva y la mala es...-el doctor tomó aire y soltó la noticia que cambiaría mi vida.-la mala es que perdiste la movilidad total de tus piernas. No podrás volver a caminar. Lo siento tanto Vane.
Le sostuve la mirada al doctor, no podía creerlo. Mi mente aún procesaba las palabras del doctor: "No podrás volver a caminar". Está frase no dejaba de sonar en mi cabeza. Mi padre comenzó a llorar mientras Marco salía de la habitación a toda velocidad. Entonces era cierto, no iba a volver a caminar, me había quedado paralítica para toda mi vida.
El doctor comenzó a contarme toda la historia aunque mi mente estaba en otra cosa, pensaba en Brayan. No sabía nada de él, ¿está vivo? Mi padre salió de la habitación y me quede sola con el doctor. Me armé de valor para que la voz no se me quebrara y pregunté:
-Puede responderme una pregunta, el chico que estaba conmigo ¿está vivo?
El doctor asintió y salió de la habitación. Me quede sola, solo se oía mi respiración y el sonido de la máquina que marcaba mis latidos cardiacos. Pasaron varios minutos hasta que la puerta se volviera abrir.
-Hola hermosa.- saludó una voz conocida, una voz que con solo escucharla se me erizaba la piel y mi corazón latía más rápido. Brayan.
El chico avanzó hacia mi. Mostraba una sonrisa pero sus ojos estaban tristes. Sabía que se culpaba por el accidente, se culpaba por lo que me había pasado.
-Hola, ¿cómo estás?- le pregunté cuando estuvo a mi lado.
-Estoy bien, unos cuantos golpes pero nada grave. Pero tu...- se le fue la voz al chico.
-No es tu culpa. Estaré bien.- dije con una ligera sonrisa.
Aún no lo comprendía todo, todavía no captaba la gravedad del asunto. Me había quedado paralítica pero solo me importaba el bienestar de Brayan y al saber que él estaba bien, yo también estaba bien.
-Por mi jamás volverás a caminar, por mi culpa y mi descuido. Yo te he puesto en una silla de ruedas para toda tu vida, te quité la oportunidad de ser una exitosa doctora. Tu vida se arruinó por mi y eso es algo que jamás me perdonaré.
Tome la mano de Brayan y le sonreí. No sabía que decirle. ¿Cuales eran las palabras correctas para que el hombre de mi vida no se sintiera culpable? No sintiera que todo era su culpa. Muchos dirían que Brayan fue el responsable del accidente, que él es el culpable de mi desgracia pero en realidad no es así; él no chocó, el no produjo el accidente, él no me obligó a subir al coche.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Marco entrando a la habitación.- Su padre te dejo muy claro que no quería que te acercaras a ella, no quiere que estés aquí.
-Tenía que verla, tenía que decirle que lo sentía.- se defendió Brayan en susurros.
-Vete antes de que el Sr. Alejandro regrese.- dijo Marco abriendo la puerta del cuarto.
Los dos muchachos intercambiaron miradas durante unos segundos y a continuación Brayan salió. No se como pude soltar la mano del chico. Vi como se iba sin decir "adiós", ni siquiera me miro antes de salir del cuarto.
Marco cerró la puerta y soltó un suspiro. Se acercó a mi y me dio un beso en la frente.
-¿Cómo te sientes?- me preguntó tomando mi mano.
-Estoy cansada, quiero dormir.- mentí dándole la espalda.
No quería hablar con nadie, no quería ver a nadie, solo quería que me dejaran en paz. Cerré los ojos y fingí estar dormida. Pasaron los minutos y caí en un profundo sueño.

  

No hay comentarios:

Publicar un comentario